7. Que es el Espíritu Santo?

7. ¿QUÉ  ES  EL  ESPÍRITU  SANTO ?


Comentado por:
Oscar Gómez Díez

Si un estudiante de Un Curso de Milagros, pregunta si el concepto de Espíritu Santo del Curso es el mismo que manejan las tres grandes religiones monoteístas, la respuesta es si y no.
Hay coincidencias y diferencias, sobre el alcance de la definición, las funciones o dones que ejerce, el papel que ha jugado en cada una de esas tradiciones, y su ubicación dentro de la jerarquía espiritual de cada una de ellas. El Curso se inspira en ellas, recoge temas comunes y establece su origen y destino, así como funciones muy específicas que el Espíritu Santo desempeña, al fin y al cabo es uno de los principales personajes del Curso.
Así que primero veremos cómo conciben al Espíritu Santo en la religión judía, a través del Antiguo Testamento, el cristianismo a través del Nuevo Testamento, y el Islam a través del Corán. Recordemos que las tres religiones tienen un árbol común: el Antiguo Testamento, y las tres se proclaman hijos de Abraham, el  gran patriarca de las tribus de Israel. Y al final veremos como se aborda  al Espíritu Santo en Un Curso de Milagros.

EL ESPÍRITU SANTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO”

En el Antiguo Testamento se define al Espíritu Santo como el aliento de Dios, la inspiración de Dios, y el dedo de Dios en el que se plasman las escrituras, de ahí que se considere la Biblia hebrea como una inspiración del Espíritu Santo. Él es el guía de reyes y profetas, se le considera que tiene el don de la profecía.
El concepto “Espíritu Santo” como tal no aparece en el Antiguo Testamento, aparece como el Espíritu de Dios o el aliento de Dios, o la inspiración de Dios. El concepto “Espíritu Santo” como tal, aparecerá en el Nuevo Testamento. En otras palabras, el concepto Espíritu Santo, surge con la  teología cristiana.

EL ESPÍRITU SANTO EN EL NUEVO TESTAMENTO:

El Nuevo Testamento va a crear varias entidades o conceptos que no existían en el Antiguo Testamento, como el Espíritu Santo, Él Hijo de Dios, Jesús el Cristo,  la divina trinidad, la resurrección de los muertos, y un mito fundacional basado en la fugaz relación entre  la Virgen María y el Espíritu Santo de la cual engendran a Jesús. Estas entidades y conceptos le darán forma a lo que hoy conocemos como cristianismo en todas sus vertientes.

El Nuevo Testamento y el cristianismo le dan otro alcance al Espíritu Santo, lo consideran como un integrante de la santísima trinidad:
“Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, con igual poder y gloria.”
Esta definición será fuente de discusión con el judaísmo y el islam, que sólo reconocen un Dios absoluto e indivisible, de ahí que algunos  califiquen el concepto de divina trinidad como politeísta.  De verdad que no es fácil explicar que tres personas distintas, sean a la vez una sola. Parece que Jesús no llegó tan lejos, pero sí alcanzó a decir: ”Creedme, que yo estoy en el Padre y el Padre en mí” (Jn 14,-11). Hábito en el Padre y el Padre en mi, pues es impensable un lugar donde no esté el Padre, y donde no esté el Hijo que es su extensión. Pero Padre e Hijo, no son lo mismo, y el Hijo no es igual al Padre, pues no lo puede crear ni cambiar, de ahí que la afirmación ”con igual poder y gloria” sea tan problemática. Ingresar en esa ecuación al Espíritu Santo debió ser mucho más difícil.

EL JUDAÍSMO  Y EL DIOS UNITARIO:

Según el judaísmo  la Torá descarta un Dios trinitario en Deuteronomio (6: 4): “Escucha  Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno”. Para el judaísmo solo existe Dios y no se le puede equiparar con otras entidades como el Espíritu Santo y el Hijo. Igualmente el judaísmo no reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, ni como Mesías, pues según ellos, no cumplía con las características que lo definen como tal en el Antiguo Testamento, y tampoco lo consideran un profeta.

EL ESPÍRITU SANTO EN EL ISLAM:

Para el Islam el Espíritu Santo es el arcángel Gabriel. El mismo Arcángel Gabriel que inspiró al profeta Mahoma a escribir el Corán, y el que le anunció a María el nacimiento de Jesús.

El Corán comparte con el Nuevo Testamento que el embarazo de María fue resultado de una intervención divina, pero su alcance es menor que la planteada por el Nuevo Testamento.
En primer lugar, el Arcángel Gabriel, se le aparece en forma de hombre: “Enviamos hacia ella nuestro espíritu. Tomó ante ella la forma de un hombre, de una figura perfecta” (Sura XIX, 17)

El Espíritu en forma de hombre se le presenta a María y le dice: “Soy el enviado de tu Señor, encargado de darte un hijo santo” (Sura XIX, 19)
Las dos anteriores citas, dejan entrever que el Ángel convertido en forma humana tiene una relación con María y la embaraza. Pero esto no hace de Jesús el Hijo de Dios, sino que Jesús mismo en el Corán se define, diciendo: “Soy el servidor de Dios, les dijo Jesús. Él me ha dado el libro, y me ha constituido profeta.” (Sura XIX, 31) Según el Corán, Jesús es un servidor de Dios y profeta.

Más adelante el Corán dirá “Dios no puede tener hijos. !Lejos de su gloria esta blasfemia!. Cuando decide una cosa dice: Sea y es.” (Sura XIX, 36), o sea, Dios no necesita dar tantos rodeos para tener un hijo si así lo deseara. Para ello no necesitaría enviar un ángel, embarazar una mujer, esperar nueve meses  hasta el parto, etc, simplemente dice: “Sea y es.”

Más adelante el Corán reclama: “Porque atribuyen un hijo al misericordioso. A Él no le acomoda tener un hijo.” (Sura XIX, 93)

Y concluye que: “Todo lo que existe en los Cielos y la tierra es servidor del Misericordioso” (Sura XIX, 94), Todos somos servidores de Dios, pero no existe un Hijo único y excluyente, como lo plantea el cristianismo.

“¡Oh, Jesús hijo de María! Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo [el Ángel Gabriel] y hablaste a la gente estando en la cuna y de adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio” (Al-Má’idah, 5:110).

En resumen, el Islam tampoco reconoce la figura de la trinidad, no equipara al Espíritu Santo con Dios, postura que comparte con el judaísmo, sobre  la existencia de un Dios absoluto e indivisible. Tampoco reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, pero a diferencia del judaísmo, si lo reconoce como un profeta, y le dedica varios pasajes  del Corán. El Corán enfatiza que Jesús fue un mortal que, como todos los otros profetas, había sido elegido por Dios para extender su palabra, y se le considera como un precursor del profeta Mahoma, el último profeta.

EL NUEVO ROL DEL ESPÍRITU SANTO EN EL CRISTIANISMO:

El cristianismo da un paso audaz, al asignarle un nuevo rol al Espíritu Santo: la de procreador celestial,  quien posee a la Virgen  María y la deja embarazada, de quien nacerá un hijo que conoceremos después como Jesús de Nazaret. Esto es algo insólito  en la  tradición judía. Pues se pasaría de un Dios absoluto y amorfo, que no encarna en un ser humano ni posee mujer alguna, a un Dios que decide procrear un hijo a través de una mujer mortal, sin los poderes absolutos de Su Padre, pues está limitado por un cuerpo.  ¿En que momento pudo surgir ese mito?
No hay antecedentes en la tradición judía de que el Espíritu Santo como Ser inmortal haya poseído una mujer mortal, y de esta unión haya nacido un hijo. No hay un solo profeta ni rey judío que haya proclamado haber nacido de tal condición. Y no hay ningún texto en que Jesús lo proclame expresamente.
Si María hubiese dicho en esa época, que había sido embarazada por el Espíritu Santo, semejante apostasía la hubiera pagado con su vida, condenada a la lapidación. Si Jesús muy joven hubiese dicho que era hijo del Espíritu Santo, muy difícilmente los jerarcas de la iglesia judía lo hubiesen dejado llegar hasta los 33 años. Esto debió escribirse muy posterior a la muerte de Jesús. Las únicas similitudes serían con la historia de Krisna en la India, (varios siglos antes que Jesús) que se dice nació sobre una flor de loto, para simbolizar que nació iluminado. En la  tradición Hindú el dios Visnú encarnó de forma humana en Krisna. En la tradición judía Dios no encarna en ningún humano.
En el caso de Jesús, parece no haber nacido  iluminado, su  iluminación se representa a los 30 años tras el bautismo de Juan el Bautista, en la que el Espíritu Santo descendió sobre él  en forma de paloma, a partir de ahí comienza su misión, y a realizar milagros.

LA MITOLOGIA GRIEGA Y EL ESPÍRITU SANTO:

Una cultura en la que sus  dioses seducían o violaban doncellas terrenales, y de cuyo resultado nacían semidioses, era la mitología griega. Una figura mitológica  muy conocida producto de este tipo de relaciones, entre un inmortal y una mortal es Hércules.
Recordemos que el nuevo testamento se escribe en griego entre los años 50 y 150 de nuestra era, por personas que hablaban y pensaban en griego, y que impregnaron de la cultura  griega una  tradición oral que provenía de la cultura judía.
Quizás de la mitología griega llena de dioses que fecundaban doncellas terrenales de las cuales  nacían semidioses, sería la fuente de donde se originó el mito del Espíritu Santo y la virgen María, que daría lugar al nacimiento de Jesús.
Hércules  era hijo  del dios griego Zeus, y la mortal Alcmena. Teniendo en cuenta que el Nuevo Testamento se escribió en griego, es posible pensar que la mitología griega haya influido en la construcción de  la historia  de la virgen María y el Espíritu Santo. Sería mucho más fácil introducir en la cultura griega a un Jesús que nació como un semidiós, resultado de una relación entre un dios y una mortal, que presentarlo como un simple mortal que en Judea hablaba de paz, amor y perdón. Esta figura también tenía muchas posibilidades de ser aceptada dentro de la cultura romana tan influenciada por la griega, pues sus dioses y mitología eran casi los mismos, el Dios griego Zeus es el dios Júpiter de los romanos. El semidiós Heracles de Grecia, es el mismo Hércules en la mitología romana.
El mito del Espíritu Santo y la virgen María, tiene una variante en el cristianismo,  Jesús no nacería como un semidiós, sino como el Hijo de Dios, para después convertirse en Dios Mismo. No  es difícil correlacionar los 12 trabajos de Hércules, sobre el cultivo interior, que lo llevó a viajar por toda Asia menor, y los 12 discípulos de Jesús que viajan por diversas tierras a  divulgar el mensaje de Jesús.
(para quienes deseen profundizar el tema de Hércules, les recomiendo el libro de Alice Bailey, “Los trabajos de Hércules” en la que se muestra el viaje del alma a la sabiduría, desde el deseo material al espiritual, a través de las 12 pruebas a las que es  sometido, doblegando  con  su voluntad, su naturaleza inferior hasta llegar a la divinidad).

La helenización del cristianismo fue el primer paso para convertirla en una religión universal. En el año 325, (Concilio de Nicea) tras el pacto con el emperador Constantino, la iglesia católica se convierte en la religión oficial del imperio romano, y se extenderá por los vastos territorios del mayor imperio de la época. Doce siglos después, el imperio español y el imperio británico traerían el cristianismo a todo el continente americano, lo que configuró la actual civilización occidental, basada en los preceptos judeo cristianos. El judaísmo permanecerá como la religión de una sola raza o nación: el pueblo Judío, la nación de Israel. El Cristianismo trasciende los límites de un pueblo y se universaliza, ajustándose a las diversas culturas y pueblos que va influenciando y que lo van influenciando. Es a esta cultura, a la que se dirige  en primer lugar Un Curso de Milagros, en un lenguaje cristiano.

EL ESPÍRITU SANTO Y UN CURSO DE MILAGROS:

Para Un Curso de Milagros, el Espíritu Santo es la Voz que habla por Dios, la respuesta de Dios al pensamiento de  separación, el encargado de ayudarnos a despertar  de este sueño, el mensajero de la verdad, el que nos enseña a perdonar nuestros miedos y culpas, y nos ayuda a deshacer nuestros errores de  percepción. El Espíritu Santo es nuestro maestro  interior. Su guía siempre nos habla desde el amor y la paz que somos.
El Curso no parece inclinado a considerar al Espíritu Santo como parte de una figura trinitaria, si bien en algunos pasajes tiende a explicarla, (T-5.I.4:1-6) el grueso de sus enseñanzas se centran en la relación Padre e Hijo, en la que el Espíritu Santo hace de mediador o puente. “El Espíritu Santo es el Mediador entre las ilusiones y la verdad.” (PII.P7.1:1)

En el anterior tema especial, ”6. ¿Qué es el Cristo?”  se dice que Cristo es “el hogar del Espíritu Santo” (L p.II. Q6.3:1) en otras palabras, el Espíritu Santo aparece como una manifestación del Cristo, y no una entidad aparte, cuya función es ser el encargado de la gran corrección, o principio de la Expiación. “El Espíritu Santo se extiende desde el Cristo en ti hasta todos tus sueños, y los invita a venir hasta Él para que puedan ser transformados en la verdad.” (L.PII.Q6.4.1) en este pasaje, el Espíritu Santo se desprende desde el Cristo, lo que no lo hace una entidad aparte, como lo sería el Padre y el Hijo, parece ser más una emanación del mismo Hijo para corregir su propio error de separación.

“El Espíritu Santo es la mente de Cristo” (T.-5.I.5:1) en este pasaje, nos da a entender, que el Espíritu Santo es la parte mental, la parte activa, de ese Espíritu que es el Cristo.

“El Espíritu Santo comenzó a existir como medio de protección al producirse la separación.” (T.-5.I.5:2) o sea, antes sólo existía el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo fue creado para resolver una situación específica: la separación. Desde la perspectiva del mundo nos podríamos preguntar, ¿Que sucederá con el Espíritu Santo cuando  sanemos nuestra mente y despertemos en Dios,? y El Espíritu Santo haya cumplido totalmente su tarea?
La respuesta es clara:
“Cuando la Expiación se complete y toda la Filiación sane, dejará de haber una llamada a retornar. Pero lo que Dios crea es eterno. El Espíritu Santo permanecerá con los Hijos de Dios para bendecir las creaciones de estos y mantenerlas en la luz de la dicha.” (T.-5.I.5:5-7) cuando se acabe el tiempo, y el Espíritu Santo termine su función, su rol se  reduce a bendecir las creaciones de los Hijos de Dios, pero parece que no se le asignan poderes creativos, como los que tiene el  Padre y el Hijo, con lo que el concepto de la trinidad pierde fuerza en Un Curso de Milagros.

El Espíritu Santo es el gran reinterprete, de las ilusiones a la verdad, del miedo al amor, de la culpa al perdón.  “Él te ofrece para reemplazar todas las imágenes y sueños atemorizantes que tú has forjado. El Espíritu Santo entiende los medios que fabricaste para alcanzar lo que por siempre ha de ser inalcanzable. Mas si se los ofreces a Él, Él se valdrá de esos medios que inventaste a fin de exiliarte para llevar a tu mente allí donde verdaderamente se encuentra en su hogar.” (PII. Q7.3:1-3) El Espíritu Santo le da otro significado a todos los símbolos de separación que habíamos inventado, los reinterpreta desde el amor y la unidad.
Podemos entregarle  al Espíritu Santo todas nuestras creencias, y pensamientos ilusorios, para que los reinterprete desde el amor y el perdón, sanando de esta manera nuestra mente errada.

El Espíritu Santo es el encargado de ayudarnos a sanar nuestras mentes a través del perdón,  “A través del puente que Él tiende, todos los sueños se llevan ante la verdad para que la Luz del Conocimiento los disipe.” le llevamos al Espíritu Santo todos nuestros errores para que la luz de la verdad los disipe, hasta  poner fin a toda percepción y llevarnos hasta el conocimiento todo abarcante de Dios. “Y donde antes se percibían, el perdón ha hecho posible el tranquilo final de la percepción.” (PII. P7.1:5)

El Espíritu Santo tiene un solo propósito: nuestro despertar: “El objetivo de las enseñanzas del Espíritu Santo es precisamente acabar con los sueños.” (L. PII.Q7.2:1)

El Espíritu Santo también se define como un regalo de Dios, para restituir la verdad en sus hijos: “El Espíritu Santo es el regalo de Dios mediante el cual se le restituye la quietud del Cielo al bien amado Hijo de Dios.” (L.PII.Q7.5:3)

Cómo vemos el Espíritu Santo ha  estado presente en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Pero sus características y dones pueden ser  diferentes. El Espíritu Santo de Un Curso de Milagros parece recoger características comunes de las tres religiones, en lo que tiene que ver con la Voz que habla por Dios, inspiración divina, guía y maestro interior. Pero a diferencia de esas religiones, el Espíritu Santo tiene unas funciones especificas, como el encargado de corregir el error de la separación, enseñándonos a perdonar y aceptar la Expiación en cada uno de nosotros. 

El Jesús de Un Curso de Milagros se nos presenta como un hombre mortal, tan igual a nosotros, cuya diferencia es que fue el primero que realizó completo el plan de estudios del Espíritu Santo en este mundo, y ahora nos ayuda a recorrer el mismo camino que Él hizo. (T-1.II.3:1-13), (T-1.II.4:1-17),

Finalmente, podemos resumir al Espíritu Santo, como aquel pensamiento amoroso que nos recuerda quienes somos como hijos de Dios, nos ayuda a despertar de este sueño  ilusorio, y nos conduce delicadamente de regreso a nuestro Hogar eterno a través del perdón. El Espíritu Santo es el Amor que ha latido en tu corazón por siempre y  seguirá latiendo hasta el fin de los tiempos, hasta cuándo ya no sea necesario recordar más,  pues hemos despertado en el Amor y nos damos cuenta que somos el Amor mismo.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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