LECCIÓN 275

LECCIÓN 275

“La sanadora Voz de Dios protege hoy todas las cosas.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

En esta lección se le asigna al Espíritu Santo el papel de sanador, como nuestro Maestro y guía del amor y el perdón que nos llevara a la unidad de la que siempre hemos sido. La lección ancestral que no dejará de enseñarnos es que la separación nunca ocurrió, y lo que creemos experimentar en este mundo es sólo un sueño.

La idea de hoy nos puede confundir respecto al significado de “todas las cosas.” No se trata que la Voz de Dios vaya a proteger los  objetos que acumulamos en este mundo, nuestra casa, negocio, auto, o nuestros ingresos y ahorros. En este mundo son muy populares las oraciones pidiendo protección y cuidado para estos bienes. Pues bien, el Curso no se refiere a tales cosas.
Pese al recorrido de lecciones que hemos hecho hasta hoy, podríamos pensar que es la única  lección que habla de “las cosas”, ese olvido nos suele suceder cuando hacemos el libro de ejercicios por primera vez. Pues no es así, veamos varias lecciones que mencionan  “las cosas”,  y que entiende el Curso por ellas.  Les propongo un pequeño repaso sobre el significado de “las cosas” en el libro de ejercicios, para ello relacionemos los títulos de las siguientes lecciones:

“No veo cosas neutras” L 17
“Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.” L 21
“Por encima de  todo quiero ver las cosas de otra manera.” L 28
“Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.”  L 193
“Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas”   L 263
“Que todas las cosas sean exactamente como son” L 268
“La sanadora Voz de Dios protege hoy todas las cosas.” L 275
“Juzgo todas las cosas como quiero que sean”  L 311
“Veo todas las cosas como quiero que sean” L 312
“Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas” L 325
“Dejo que el perdón descanse sobre todas las cosas, pues de ese modo es que se me concederá a mi.” L 342
“Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mi, y que, en lugar de juzgarlas les conceda a cada una un milagro de amor,.” L 349

En las primeras lecciones “las cosas” es todo lo este mundo, personas y situaciones, pero también son objetos a los que hemos definido previamente, les hemos asignado un significado que no queremos cuestionar, pero en el que radica nuestro cambio de mentalidad. Todas “las cosas” son las que  debemos perdonar. Y son las que marcan la diferencia entre ver, y ver de verdad. Verlas con los ojos del cuerpo, con los ojos del ego, o verlas con la visión de Cristo, con la visión del amor. A partir de la lección 263, “las cosas” la debemos ver con nuestra visión santa.
En la lección 268, “las cosas” son la realidad, las creaciones de Dios.
La lección 311, juzgar las cosas, es un ataque contra la verdad y una afirmación de la separación.
La lección 312, “las cosas” que veo, las veo según mi voluntad, o con el ego o con el Espíritu Santo.
La lección 325, todas “las cosas” son reflejo de ideas, de las de Dios o las del ego.
La lección 342 perdono “Todas las cosas” y dejar que la Creación sea tal como Dios la hizo.
La lección 349 contemplo “todas las cosas” con la visión de Cristo y les perdono en lugar de juzgarlas.

Así que volvamos a la lección de hoy, la 275. “La sanadora Voz de Dios protege hoy todas las cosas.” “las cosas” que protege la Voz de Dios, no se cuidan  como lo haría un guardaespaldas o un policía. “las cosas” se protegen haciendo todo lo que nos indica la Voz que habla por Dios, pues sabe exactamente “lo que tengo que hacer y adónde debo ir, con quién debo hablar y qué debo decirle, qué pensamientos debo albergar y qué palabras transmitirle al mundo.”

“las cosas”  del mundo se cuidan no haciéndolas objeto de juicios o ataques. A la vez, que las “las cosas” de Dios las dejamos que sean tal como son, pues cuando decidimos juzgarlas dimos lugar a la separación.

“Escuchemos juntos, pues lo que nos dice la Voz que habla por Dios no lo podemos entender por nuestra cuenta, ni aprenderlo estando separados.” como creernos vivir en el mundo de la percepción, todo juicio que hagamos siempre será parcial y limitado, pues carecemos de la visión de la totalidad todo abarcante, de ahí el llamado de Jesús de que escuchemos juntos al Espíritu Santo. “En esto reside la protección de todas las cosas.”

Si decidimos escuchar al Espíritu Santo junto con Jesús y todos nuestros hermanos, descubriremos que “en esto se encuentra la curación que brinda la Voz que habla por Dios.” la curación se encuentra en perdonar todo lo que me separa de mis hermanos y de Dios. Y no temeré de ningún futuro incierto, pues lo he puesto en manos de Dios, he recuperado mi seguridad, y me vuelvo en un instrumento de paz y perdón, como nos lo describe esta hermosa oración:

ORACION DEL DIA:

“Tu sanadora Voz protege hoy todas las cosas, por lo tanto, dejo todo en Tus Manos. No tengo que estar ansioso por nada. Pues Tu Voz me indicará lo que tengo que hacer y adónde debo ir, con quién debo hablar y qué debo decirle, qué pensamientos debo albergar y qué palabras transmitirle al mundo. La seguridad que ofrezco me es dada a mí. Padre, Tu Voz protege todas las cosas a través de mí.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “6. ¿Qué es el Cristo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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