LECCIÓN 261

LECCIÓN 261

“Dios es mi refugio y seguridad.”

Esta lección nos recuerda la lección 47 “Dios es la fortaleza en la que confío”, en esta lección nos decía que “confiando en ti mismo no es la manera de adquirir confianza. Mas la fortaleza de Dios en ti tiene todo éxito” (L-47.5:3-4) para ello tenemos que decidir con qué nos identificamos, con el miedo o con el amor, con el ego o con Dios, según con que me identifico determino donde deposito mi confianza, donde me sentiré seguro: “Me identificaré con lo que creo es mi refugio y mi seguridad.”

Allí donde ponga mi corazón, estará mi tesoro, si pienso que estoy en Dios siento que estoy seguro y a salvo, el miedo no tiene lugar ante la presencia del amor: “Me veré a mí mismo allí donde percibo mi fuerza y pensaré que vivo dentro de la ciudadela en la que estoy a salvo y en la que no puedo ser atacado.”

A Dios le pedimos que no nos deje caer en las tentaciones del ego, de involucrarme en juicios y ataques contra mis hermanos, pues en ese caso pierdo mi paz: “No dejes que hoy busque seguridad en el peligro ni que trate de hallar mi paz en ataques asesinos.”

Debo elegir unir mi voluntad a la de Dios, y reconocer que soy Su Hijo, reconocer mi verdadera identidad y de esa manera encontraré mi paz y mi seguridad: “Vivo en Dios. En Él encuentro mi refugio y mi fortaleza. En Él radica mi Identidad. En Él reside la paz eterna.”

Sólo cuando decida abrir mi corazón al Amor de Dios, sólo perdonando todo aquello que me impida experimentar el amor, “sólo allí recordaré Quién soy realmente.”

ORACIÓN DEL DIA:

“No dejes que vaya en pos de ídolos, Padre mío, pues lo que deseo es estar Contigo en casa. Elijo ser tal como Tú me creaste y encontrar al Hijo que Tú creaste como mi. Ser.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “5. ¿Qué es el cuerpo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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