EL AMOR ES INCAPAZ DE JUZGAR

EL AMOR ES INCAPAZ DE JUZGAR

Juzgar es criticar, descalificar, condenar, agredir, atacar, herir y matar. Juzgar es separar, distanciar, diferenciar, excluir, desconocer, resentir, odiar.

Amar en cambio, es unir, integrar, acariciar, abrazar, consentir, jugar y sonreír. Amar es confiar, dar, compartir, acercar, atraer, abrigar, dar calor, vida y sentirse parte de toda la Existencia. El amor es expansivo, se extiende a sí mismo, como nos dice Un Curso de Milagros.

No juzgar es renunciar a acusar a ningún hermano por nada de lo que yo crea que me haya sucedido.  Es hacerme responsable de mis pensamientos y no proyectar mis culpas, miedos, furias o resentimientos contra nadie. Es reconocer que el origen de toda experiencia está en mi mente, y por lo tanto, me perdono todo pensamiento de juicio que surja en mi consciencia. No juzgar es abrigar únicamente el amor y nada más que el amor.

Los que aman no juzgan, no critican, no condenan, y por lo tanto, no atacan. Los amorosos son coherentes con el amor que reconocen en si mismos.

En este mundo sólo vemos fragmentos de un mundo ilusorio, quienes saben que los órganos de los sentidos  brindan una  percepción muy limitada de lo que parece ocurrir, comprenden que no pueden juzgar, pues si lo hacen se estarán juzgando a sí mismos, al separarse de la unidad del amor.

El conocimiento de la totalidad todo abarcante es un atributo de Dios y de Su Hijo en el estado del Cielo. La totalidad nunca la podremos ver con los ojos del cuerpo. Por lo tanto,  es imposible juzgar una realidad que no podemos comprender desde la percepción, y sus limitados órganos sensoriales.

Las limitaciones de la percepción, nunca  podrán mostrar todas las facetas de una situación.  Ser amoroso es reconocer que no puedo juzgar, que no conozco el significado real de las experiencias por las que pasan mis hermanos, lo único que puedo hacer es expresarles amor, comprensión, compañía, y apoyo.

Dios Quien sí podría juzgar pues dispone de un conocimiento y una visión todo abarcante, no lo hace, no juzga, pues en Su comprensión sabe que lo único que existe es el Amor, y el Amor une e integra, contrario al juicio y la condena que separa, disocia y es fuente de conflictos y enfrentamientos. El Amor es sólo unidad, paz y júbilo.

Si renuncio a los juicios, elijo mirar siempre dentro de mí con amor, sin culpas ni condenas, y contemplo el mundo con bondad, en ese momento, cesa todo conflicto y me encuentro en paz con mis hermanos y con Dios.  No juzgar me conduce a la unicidad de todo lo creado. No juzgar me conduce de regreso al Amor, a la Fuente de lo que Soy.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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