LECCIÓN 243

LECCIÓN 243

“Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.”

No juzgar es renunciar a acusar a ningún hermano por nada de lo que yo crea que me haya sucedido.  Es hacerme responsable de mis pensamientos y no proyectar mis culpas, miedos, furias o resentimientos contra mis hermanos. Es reconocer que el origen de toda experiencia está en mi mente, y por lo tanto, me perdono todo pensamiento de juicio que surja en mi mente. No juzgar es abrigar únicamente el amor y nada más que el amor.

“Hoy seré honesto conmigo mismo.” ¿Que entiende Un Curso de Milagros sobre la honestidad?:

“La honestidad no se limita únicamente a lo que dices.  El verdadero significado del término es congruencia: nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra. Así son los verdaderamente honestos.  No están en conflicto consigo mismos a ningún nivel. Por lo tanto, les es imposible estar en conflicto con nadie o con nada.” (M-4.II:4-9)  Los verdaderamente honestos no juzgan, no critican, no condenan, y por lo tanto, no atacan. Los honestos son coherentes con el amor que reconocen en si mismos.

Ser honestos es reconocer que los órganos de los sentidos me brindan una  percepción muy limitada, por lo que, “No pensaré que ya sé lo que no puede sino estar más allá de mi presente entendimiento.” El conocimiento de la totalidad todo abarcante es un atributo de Dios y de Su Hijo en el estado del Cielo. En este mundo sólo veo fragmentos de un mundo ilusorio. “No pensaré que entiendo la totalidad basándome en unos cuantos fragmentos de mi percepción, que es lo único que puedo ver.”  la totalidad nunca la podré ver con los ojos del cuerpo. Por lo tanto, me es imposible juzgar una realidad que no puedo comprender en estos momentos. Y Dios Quien sí podría juzgar pues dispone de un conocimiento y una visión todo abarcante, no lo hace, no juzga, pues en Su comprensión sabe que lo único que existe es el Amor, y el Amor une e integra, contrario al juicio y la condena que separa, disocia y es fuente de conflictos y enfrentamientos. El Amor es sólo unidad, paz y júbilo.

Al reconocer las limitaciones de la percepción, que nunca me podrán mostrar todas las facetas de una situación,  “Hoy reconozco esto. Y así quedo eximido de tener que emitir juicios que en realidad no puedo hacer.” ser honesto es reconocer que no puedo juzgar, que no conozco el significado real de las experiencias por las que pasan mis hermanos, lo único que puedo hacer es expresarles amor, comprensión, compañía, y apoyo.

Si renuncio a los juicios, elijo mirar siempre dentro de mí con amor, sin culpas ni condenas, y contemplare el mundo con bondad, en ese momento, cesa todo conflicto y me encuentro en paz con mis hermanos y con Dios. “De esta manera, me libero a mí mismo y a todo lo que veo, de modo que pueda estar en paz tal como Dios nos creó.” No juzgar me conduce a la unicidad de todo lo creado. No juzgar me conduce de regreso al Amor, a la Fuente de lo que Soy.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, hoy dejo que la creación sea lo que es. Honro todos sus aspectos, entre los que me cuento. Somos uno porque cada aspecto alberga Tu recuerdo, y la verdad sólo puede derramar su luz sobre todos nosotros cual uno solo.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “¿Qué es el mundo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
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https://oscargomezdiez.com/

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