¿QUÉ  ES  EL MUNDO ?

3. ¿QUÉ  ES  EL  MUNDO ?

“El mundo es una percepción falsa.” para alguien que no sea un estudiante de Un Curso de Milagros, esta definición del mundo puede ser desconcertante. Incluso para un estudiante del Curso que no haya estudiado el Texto o el Manual del Maestro, tendrá dificultad para comprenderla en una primera lectura,  sin el contexto de otros desarrollos conceptuales sobre el mundo expuesto en el Curso, diferentes al que estamos analizando ahora.

¿CÓMO SE AUTO DEFINE EL MUNDO?

El diccionario de la  academia de la lengua nos  dice que el mundo es el: “Conjunto de todas las cosas creadas.” que es lo mismo que decir el conjunto de seres humanos, o el conjunto de la sociedad  o civilización, o el planeta, y el conjunto de planetas y galaxias. En otras palabras, el mundo es todo lo que vemos y sentimos fuera de nosotros, que percibimos externo a nosotros. A ese mundo que  vemos y percibimos externo a nosotros,  es lo que el Curso  define como “una percepción falsa.” Ni más ni menos.

“El mundo en sí no es nada. Tu mente tiene que darle significado. Y lo que contemplas en él es la representación de tus deseos, de modo que puedas verlos y creer que son reales.” (L -132 4:1-3)

El mundo, como el tiempo y las circunstancias que parecen ocurrirnos son neutros, nosotros le damos o le quitamos significado, según lo interpretemos con el ego o con el Espíritu Santo. Por eso no somos víctimas del mundo ni de las circunstancias, somos víctimas de nuestros pensamientos y deseos. El mundo que experimentamos es el mundo que pensamos. Al cambiar nuestros pensamientos cambia nuestro mundo.
“No hay ningún mundo aparte de lo que deseas, y en eso radica, en última instancia, tu liberación. Cambia de mentalidad con respecto a lo que quieres ver, y el mundo cambiara a su vez,” si el mundo es una percepción falsa, una interpretación falsa, pues lo que debemos hacer es cambiar de mentalidad. La sanación está en nuestras manos, cuando asumimos la dirección de nuestra mente por  los senderos del amor y el  perdón.

Pero sigamos el hilo conductor de este texto, y precisemos que es percepción y que es una percepción falsa?

QUÉ ES  PERCEPCIÓN?:

“el término percepción hace alusión a las impresiones que puede percibir un individuo de un objeto a través de los sentidos (vista, olfato tacto, auditivo y gusto). Por otro lado, percepción es el conocimiento o la comprensión de una idea.” en otras palabras, la percepción es una interpretación de lo que parece sucedernos fuera de nosotros y que lo captamos a través de los órganos sensoriales.

Entonces nos surge la pregunta,  por qué el mundo es una percepción falsa?  Es una  interpretación  falsa, porque ha sido el resultado de nuestra proyección mental, el mundo es una fabricación mental de nuestro ego individual y colectivo, de la mente del Hijo de Dios que creyó separarse del Padre. Él mundo es la película mental de la separación. Pero en realidad no existe un mundo externo a mí (T.18.VI.1:1; T.12.III.6:7).

Imaginemos  por un momento, que no tenemos los órganos sensoriales (ojos, oídos, olfato, tacto, gusto), por lo tanto, no hay un aquí ni un allá, no hay espacio ni tiempo. No hay manera de percibir un espacio externo a mi, y tampoco un tiempo que mida la distancia entre dos puntos. Sin los órganos sensoriales no hay percepción, no hay mundo externo, el mundo externo que creemos percibir está delimitado por nuestros órganos sensoriales, por nuestro cuerpo. El cerebro procesa la información que le llega a través de los órganos de los sentidos, y la mente hace una interpretación de esa información, a través de nuestras memorias pasadas. Siempre vemos el pasado e imaginamos o tratamos de predecir el futuro. Nuestra mente parece ser la gran prisionera del cuerpo, de un mundo que nosotros mismos fabricamos.

LA LUZ DE LA VERDAD:

Ahora imaginemos que nos desconectamos conscientemente de nuestros órganos sensoriales, (meditación profunda) no vemos ni sentimos nuestro mundo externo. Lo que veremos es nuestro mundo interno, allí no hay tiempo ni espacio, solo el eterno ahora, sólo hay luz que penetra toda  nuestra consciencia, eso es la meditación, y ésa es nuestra mente en su estado natural, libre de las ataduras del cuerpo, ilimitada, amorosa y en un estado de paz y dicha indescriptibles. Allí no hay percepción, no hay interpretaciones, sólo experiencia, un sentirse parte de la totalidad, un gozo infinito de fundirse en la luz que todo lo abarca. El mundo ha desparecido en su lugar está la majestuosidad de Dios.
Eso es lo que  describen quienes han experimentado momentos místicos. Esa es nuestra realidad según el Curso de Milagros.

Hay un hermoso pasaje del Curso que describe esta experiencia:

“I. La canción olvidada”

“8. Más allá del cuerpo, del sol y de las estrellas; más allá de todo lo que ves, y, sin embargo, en cierta forma familiar para ti, hay un arco de luz dorada que al contemplarlo se extiende hasta volverse un círculo enorme y luminoso. El círculo se llena de luz ante tus ojos. Sus bordes desaparecen, y lo que había dentro deja de estar contenido. La luz se expande y envuelve todo, extendiéndose hasta el infinito y brillando eternamente sin interrupciones ni límites de ninguna clase. Dentro de ella todo está unido en una continuidad perfecta. Es imposible imaginar que pueda haber algo que no esté dentro de ella, pues no hay lugar del que esta luz esté ausente.” (T-21.I.8:1-6)
“9. Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo.” (T-21.I.9:1-4)

Cuando regresamos al cuerpo, volvemos al mundo pero ya no lo percibimos igual, pues habremos contemplado la verdad de lo que somos.

“CUÁL ES LA VERDAD?:

En base a lo anterior, nos podemos preguntar ¿cual es la realidad? ¿Cuál es el verdadero mundo? La percepción falsa que me muestran los órganos de los sentidos? O la que muestra mi mundo interior? Lo que elijas será la  realidad para ti. El pensamiento que elijas le dará realidad a lo que  pienses. No puedo darle realidad a dos mundos a la vez. Si elijo el mundo externo, elijo al ego como mi maestro y me enseñará lo que sabe: separación, conflicto, sufrimiento, miedo, ataque, enfermedad y muerte.
Si elijo el mundo interior, descrito en el pasaje de     “La canción olvidada” elijo, recordar quien soy realmente, elijo al Espíritu Santo como mi maestro y guía Quien me enseñará a perdonar para poder contemplar el amor infinito que soy y siempre he sido.

En la canción olvidada  Jesús concluye con una  pregunta: “¿Qué es un milagro, sino este recordar? ¿Y hay alguien en quien no se encuentre esta memoria?”. (T-21.I.10:4-5) El milagro consiste en que recordemos el Cielo, y en ese momento, el mundo desaparece, lo habremos olvidado como un mal sueño. Hemos despertado en Dios.

EL MUNDO NO EXISTE:

De ahí la contundente afirmación de la lección 132: “¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar.”  (L- 132.6:2-3) si afirmamos que el mundo no existe, también estaríamos afirmando que el ego y todo su sistema de creencias no existen. Solo existe el Amor, y nada más que el Amor, esa es la enseñanza central de Un Curso de Milagros, cuando la reconozcamos y aceptemos podremos contemplar el mundo real.

EL ERROR Y SU FUENTE:

Dios no creó el mundo (ver L.152.6-7), Dios no podría crear algo que niegue su propia naturaleza. Siendo Él inmortal no tiene sentido crear algo mortal, no es pensable que la eternidad cree el tiempo, o el Amor pueda  crear el miedo, ni lo invulnerable creando lo vulnerable, etc, Dios no está demente, nosotros sí. Que puede saber Dios de  lo efímero, de lo que se degrada y muere, cuando Él mora en la eternidad?

El mundo “Nació de un error, y no ha abandonado su fuente.” la fuente es el ego, la conciencia de la separación, la mente dividida en opuestos, que es la fuente  de sus propios conflictos y problemas.

“Persistirá mientras se siga abrigando el pensamiento que le dio vida.” el mundo persistirá hasta que no sanemos nuestra percepción a través del perdón. Hasta que no perdónenos totalmente nuestra creencia en la separación, y volvamos a la consciencia de unidad, volviendo al Amor.

“Cuando el pensamiento de separación haya sido sustituido por uno de verdadero perdón, el mundo se verá de una manera completamente distinta; de una manera. que conduce a la verdad en la que el mundo no puede sino desaparecer junto con todos sus errores.” cuando hayamos perdonado el pensamiento de separación, el mundo ilusorio desaparecerá junto con todos los errores que le dieron origen, en ese proceso contemplaremos un mundo feliz, el mundo real, el mundo perdonado, donde  todo lo percibimos desde el amor y la paz, esa es la antesala del Cielo, en ese instante Dios da el último paso y nos acoge en Sus Amorosos Brazos.

“Ahora su fuente ha desaparecido, al igual que sus efectos.” al desaparecer el pensamiento de separación ( causa), desaparece el mundo (efecto). Solo queda el amor, que es nuestra única realidad.

PARA QUE SE FABRICÓ EL MUNDO?

“El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios.”. El mundo es  una creación falsa del Hijo, que en sueños buscaba crear diferente al Padre, y se olvidó reírse de tal pretensión, y la hizo real en su mente. “como un acto de agresión contra Dios.”, no porque Dios crea que ha sido atacado pues es absolutamente  invulnerable, sino que así lo percibimos nosotros, por eso el mundo da origen a la culpa, al miedo, a los conflictos propios de un invento que buscaba negar al Amor.

El mundo “Es el símbolo del miedo.” Cómo lo único que fabricamos fue una idea opuesta a cómo crea Dios, fabricamos un mundo mortal, sujeto al tiempo y al espacio, que es vulnerable y que puede ser destruido, o enfermar o morir. El miedo originario, es el miedo a Dios, a su supuesto castigo, el miedo a la pérdida y el mayor miedo que percibimos es el miedo a la muerte, que oculta el principal miedo, el miedo a Dios, a un supuesto  castigo o  venganza divina. .

“Mas ¿qué es el miedo sino la ausencia de amor?” Mientras el miedo nos arrastra hacia la separación, pues vemos el mundo como una amenaza o peligro, vemos enemigos en lugar de  hermanos. El amor nos conduce a la unidad,  y veremos hermanos en lugar de enemigos, pues al perdonar  ya no hacemos juicios ni condenas, por lo tanto, no percibimos miedo, solo Amor.

“El mundo, por lo tanto, se fabricó con la intención de que fuese un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiese estar separado de Él.” Dónde hay miedo, no podremos experimentar a  Dios, no porque Él no quiera, sino porque nosotros no alcanzamos a verlo, la percepción nos limita el acceso al conocimiento todo abarcante de Aquel que todo lo sabe y todo lo crea.

PERCEPCION Y CONOCIMIENTO:

El mundo “fue la cuna de la percepción, pues el conocimiento no podría haber sido la causa de pensamientos tan descabellados.” el mundo da lugar a una forma distorsionada de ver las cosas: la percepción, y mientras no la sanemos a través del perdón, no podremos volver al conocimiento, que es la comprensión todo abarcante que es un atributo de Dios y de Su Hijo en el estado del Cielo. La percepción da lugar al mundo. El conocimiento nos conduce  a la verdad, a las creaciones de Dios.

“Mas los ojos engañan, y los oídos oyen falsedades. Ahora es muy posible cometer errores porque se ha perdido la certeza.” los órganos de la percepción, ya sean ojos y oídos nos engañan pues son el mecanismo de la percepción. La Realidad jamás la podemos aprehender a través de la percepción, sólo a través del conocimiento.

LA PERCEPCIÓN VERDADERA:

“Del mismo modo en que el propósito de la vista fue alejarte de la verdad, puede asimismo tener otro propósito.” Si  el mundo es una interpretación falsa, y todavía creemos en ella, en su pedagogía sanadora el Espíritu Santo recurre a una reinterpretación del mundo, ya desde el amor y no desde el miedo, desde la paz y no desde el conflicto. Esa otra manera de ver las cosas, el Curso lo denomina la percepción verdadera que nos muestra el mundo real, el mundo feliz que sólo el perdón nos puede enseñar.

“Pues nosotros que lo fabricamos tenemos que contemplarlo a través de los ojos de Cristo, de modo que aquello que se concibió para que muriese pueda ser restituido a la vida eterna.” si contemplamos al mundo con los ojos del amor, con la visión de Cristo, entonces convertimos el mundo ilusorio en un mundo real, el sueño de sufrimiento en un sueño feliz, el sueño de conflicto en  un sueño de paz, y de esta manera llegamos a las puertas del Cielo, donde Dios dará el último paso y nos acogerá en Sus Brazos.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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