LECCIÓN 238

LECCIÓN 238

“La salvación depende de mi decisión.”

Si el viaje de separación fue nuestra decisión, el viaje de retorno debe ser también nuestra decisión. Con una importante diferencia. Si la separación la hicimos de la mano del ego, el retorno lo hacemos de la mano del Espíritu Santo, debido que tras la separación nos perdimos en el mundo de la percepción, por lo que requerimos de la guía del Amor para liberarnos del falso mundo que habíamos fabricado. “La salvación depende de mi decisión.” y esa decisión, incluye el maestro que ha de guiar mi mente hacia la verdad y el amor: el Espíritu Santo.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. Tú me creaste y me conoces tal como soy. Y aun así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi decisión. ¡Cuán grande debe ser Tu amor por mí! Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti, y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.”

Dios nunca ha dudado de Su Hijo, pues nos creó a Su semejanza, los que perdimos la confianza fuimos nosotros, y esta la recuperamos con el perdón  que deshace todo miedo y culpa en nuestra mente. Cuando elegimos la salvación, elegimos unir nuestra confianza con la de  Dios, nuestra voluntad con la Voluntad de Dios. La salvación es una decisión, y siempre será una decisión a favor del Amor en lugar del miedo.

“Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre.” hacer una pausa, es detener nuestra mente, abandonar el tiempo, (pasado y futuro) y ubicarnos en el ahora, en el eterno presente. Es en estos instantes santos, que podemos perdonar y conectar con el amor que somos.

“Y cuán querido sigue siendo para Él Su Hijo, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de Su Padre alcanza su plenitud.” El Amor de Dios alcanza su  plenitud, cuando crea a Su Hijo, como una extensión de Si Mismo. Nuestra salvación es recordar nuestro origen, y unirnos totalmente al Amor que jamás se olvidó de nosotros.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “¿Qué es la salvación?”
Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
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https://oscargomezdiez.com/

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