LA SANTIDAD DE LA CURACIÓN

IV. LA  SANTIDAD  DE  LA  SANACIÓN

Este último epígrafe del Canto de la  Oración, es una hermosa pieza literaria de elevada cumbre espiritual, es de las pocas páginas de Un Curso de Milagros en las que Dios nos habla directamente y no a través   de Jesús o del Espíritu Santo.

Recordemos que el Canto de la Oración está compuesto por tres capítulos que están íntimamente interrelacionados, que en su orden son:
La Oración
El Perdón
La Curación

Este último subtitulo del capítulo de la Curación  “IV. La santidad de la sanación” hace una especie de cierre integrador de todo El Canto de la Oración, y establece unos pasos para la curación, que a la vez, se circunscriben a la jerarquía del Amor.

EL ORDEN DE LA CURACIÓN Y LA JERARQUÍA DEL AMOR:

“Primero perdonas, luego oras, y te sanas.”

Este orden es importante para lograr la sanación. Pero hay una jerarquía metafísica en la que primero está la oración, luego el perdón y por último la curación, que es el mismo orden en que está escrito El Canto de la Oración.

Recordemos primero la jerarquía y luego vemos los pasos para la curación.

La oración, el perdón y la curación operan en este mundo de manera unida e integrada bajo la guía del Espíritu Santo; dos de ellas son ilusorias: el perdón y la curación, y sólo una es verdadera: la oración.

La oración es la forma de comunicación directa que se da en el Cielo entre el Padre y el Hijo, es un canto mutuo de Amor y gratitud. La oración siempre ha existido y seguirá existiendo en el Cielo, por lo tanto, es real, pues no está sujeta a cambios.

El perdón y la curación sólo operan en este mundo, son las herramientas que utiliza el Espíritu Santo para ayudarnos a despertar del sueño de separación y llevarnos de regreso a Dios. En el Cielo no hay nada que perdonar ni nada que curar, pues allí  todo es perfección.

Al no existir en el Cielo, el perdón y la curación no son reales, son ilusorias, y desaparecerán junto con el mundo, una vez regresemos al Cielo. En cambio la oración nos ayudará a elevarnos de este mundo al Cielo, y en el momento de ingresar al Paraíso, la oración nos seguirá acompañando, mientras nos despedimos con gratitud del perdón y de la curación, como ayudantes de la oración, y compañeros  en nuestro viaje de retorno a casa, al corazón de Dios.

LOS PASOS PARA LA SANACIÓN:

“Primero perdonas, luego oras, y te sanas.”

Lo primero que debemos dilucidar es porqué se debe realizar este orden en el proceso de curación.

1. “Primero perdonas”
Recordemos que la enfermedad es una decisión contra nosotros mismos. Llevamos los pensamientos de miedo, culpa y ataque contra nuestra mente y lo proyectamos sobre nuestro   yo psicológico y el cuerpo. El perdón lo que hace es remover todos los pensamientos falsos, incluidos los de la enfermedad. Al perdonar restablecemos la verdad en nosotros. El espacio liberado en nuestra mente será ocupado por el amor.

2. “luego oras,”
La oración restablece nuestra comunicación con Dios, que es un canto mutuo  de amor y gratitud, esto es la verdadera oración. Invocas la presencia del Amor en ti y das gracias por ello. “Has comprendido que perdonas y oras tan solo por ti mismo. Y en esta comprensión eres sanado.” Si con el perdón retiras la oscuridad en ti, con la oración traes la luz del amor a tu mente.

3. “y te sanas.”
La curación es un resultado del perdón y de la oración. La curación es un resultado del Amor, que es lo único que cura. El perdón remueve todos los obstáculos que nos impedían experimentar el amor, que es nuestra única realidad, y que la manifestamos a través de la oración. “Tu oración se ha elevado y ha invocado a Dios, Quien escucha y responde.”. Dios jamás dejará de contestar nuestras oraciones realizadas desde el corazón, pues el Amor siempre responde al Amor.

Pero la sanación plena no se logra hasta que no hayamos renunciado  a todo juicio, condena o ataque contra nosotros mismos,  contra nuestros hermanos o contra Dios: “Este nivel no se puede alcanzar hasta que ya no quede odio en tu corazón, ni deseo de atacar al  Hijo de Dios.” en la medida que perdonamos vamos obteniendo una mayor paz, y nuestro deseo de ser uno con Dios y mis hermanos se van incrementando, luego la oración hace el segundo paso, traer el amor a mi mente y mantener mi comunicación con  Dios a través del Espíritu Santo.

Tengamos muy en cuenta esto. No es suficiente con perdonar, es un paso muy importante, pero es un paso, no la meta, lo único que nos produce una sanación total es el amor, y este lo manifestamos  a través de la oración. La oración es la que nos eleva hacia el Cielo, el perdón es un ayudante de la oración y la curación un testigo del perdón, pero sin la  oración el vuelo de regreso a casa queda inconcluso. “En la oración te has unido a tu Fuente,” si no oras, no hay unidad con la Fuente y por lo tanto, tampoco habrá plena curación.

Recordemos que el Libro de Ejercicios de UCDM, tiene dos partes, la primera va de la lección 1 hasta la 220, y la segunda de la lección 221 hasta la 365. La primera parte nos ayuda a deshacer el sistema de pensamiento del ego, y la segunda parte, nos enseña a consolidar el sistema de pensamiento del Espíritu Santo, el sistema de pensamiento del amor; y una constante de la segunda parte, es enseñarnos a orar, casi todas las lecciones de la segunda parte incluyen oraciones, y se nos enseña a aquietarnos, para llamar a Dios y disponernos a escuchar Su Respuesta.

CARACTERÍSTICAS DE LA SANACIÓN:

“Como testimonio del perdón, ayuda a la oración, y efecto de la misericordia verdaderamente enseñada, la sanación es una bendición.”

Aquí Jesús nos señala cuatro características de la curación que vale la pena examinar:
1. “testimonio del perdón”
El primer indicador del perdón es una  sensación de paz y tranquilidad, y sus efectos se extienden sobre nuestra mente y cuerpo. La curación  da testimonio del poder sanador del  perdón.

2. “ayuda a la oración”
Tanto la curación como el perdón son ayudantes de la oración, son como alas que nos ayudan a ascender por la escalera de la oración en nuestro ascenso hasta el Cielo.
3. “efecto de la misericordia verdaderamente enseñada.”
En el cristianismo la misericordia se considera como uno de los atributos divinos, muy similar a la compasión en el budismo, la capacidad de identificarte amorosamente con tus hermanos y ayudarles a superar cualquier sufrimiento. La curación realizada desde el amor es un reflejo de la misericordia divina.

4. “la sanación es una bendición” dada las tres primeras características, la sanación es una bendición de Dios por intermedio del Espíritu Santo o de Jesús.

CARACTERISTICAS DE LOS SANADORES DE DIOS:

Los sanadores de Dios son aquellos que se han perdonado a sí mismos, que son portadores de paz y solo escuchan la Voz del Espíritu Santo. “Ellos sólo hablan por Él y nunca por ellos mismos.”

Solo ofrecen paz y amor y eso es lo que comparten, pues eso es lo que han recibido: “No tienen más regalos que los que reciben de Dios. Y éstos los comparten porque saben que esta es Su Voluntad.”

“No son especiales. Son santos.” no se consideran con dones especiales, pues saben que esos dones provienen de la Fuente divina.

Al haber sanado sus mentes reconocen la perfecta igualdad de los Hijos de Dios y a todos les extiende su amor.
Si su sanación ha sido completa, su plenitud le permite unirse al Amor en un canto de gozo y gratitud: “Su sanación ha restaurado su totalidad así que pueden perdonar, y unirse al canto de oración en el cual los que se han sanado cantan su unión y agradecimiento a Dios.”

Los sanadores de Dios han decidido convertirse en ayudantes de Cristo, en el plan de Dios para la salvación: “¡Piensa en lo que significa ayudar al Cristo a sanar! ¿Puede algo ser más santo que esto?”

EL FIN DEL TIEMPO:

Cuando la oración haya cumplido completamente su función en este mundo, el tiempo desparecerá junto con el mundo ante la luz del Amor.

“El tiempo permanece tan solo para permitir que el último abrazo de la oración descanse sobre la tierra un instante, mientras que el mundo desaparece en la luz.”

El instante santo, el instante en que buscamos una comunicación con Dios, es la meta de todo sanador, “Este instante es la meta de todos los verdaderos sanadores, a quienes el Cristo ha enseñado a ver Su semejanza y a enseñar como Él.”

LA CAUSA DE LA SANACIÓN:

La causa de toda sanación es Dios y Su Amor. “Dios agradece a Sus sanadores, pues Él sabe que la Causa de la sanación es Él Mismo, Su Amor, Su Hijo, restituido como Su compleción y quien ha regresado a compartir con Él la santa alegría de la creación.”

Cuando nos comunicamos con Dios a través de la oración, se nos enseña  que  “No pidas sanación parcial,” en Dios todo es total y completo, lo parcial, las verdades a medias, no son más que trucos del ego para seguir manipulando nuestras mentes.

NO OLVIDEMOS QUIENES SOMOS:

Solo el recuerdo de Dios y de Sus regalos podremos llegar a Él y sanar completamente: “No olvides la gratitud de Dios. No olvides la santa gracia de la oración. No olvides el perdón del Hijo de Dios.”

EL LLAMADO DE DIOS:

Los últimos párrafos de este texto (del 6 al 10) Dios nos habla en primera persona. En preciosas y dulces palabras nos llama a volver a Él, en cierta manera nos está diciendo que dejemos de tenerle miedo al Amor y que volvamos a Sus Brazos que siempre han estado abiertos  esperando nuestra llegada.

Nos pide que dejemos atrás todo sufrimiento y regresemos a Él: “Vengan a Mí, Mis niños, una vez más, sin tales pensamientos retorcidos en sus corazones.”

Nadie más que Dios puede reconocer nuestra inocencia y santidad, y nos pide que sustituyamos los sueños de enfermedad por sueños de sanación y luego despertemos de todo sueño y regresemos a nuestro Hogar: “Sueñen ahora con la sanación. Luego levántense y abandonen para siempre todo soñar.”

Y el texto termina con este hermoso llamado:

“No abandones el Amor.”

“Recuerda esto: sea lo que fuere que pienses  acerca de ti mismo, sea lo que fuere que pienses acerca del mundo, tu Padre te necesita  y te seguirá llamando hasta que al fin regreses a Él en paz.”

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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