LECCIÓN 233


LECCIÓN 233

“Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe.”

Hoy vamos a practicar entregarnos a Dios, pero esta no es una entrega parcial o limitada, como podría  pretender algún tipo de espiritualidad que le hace concesiones al ego, creyendo que la salvación se logra con un pie en la tierra y otro en el Cielo. Le entregamos a Dios nuestros pensamientos, todos nuestros pensamientos que habían negado el amor y los sustituimos por los de Dios. Le entregamos todos nuestros  actos y solo hacemos la Voluntad de Dios. Nos hacemos a un lado y dejamos que Él guíe nuestros pasos, con el propósito de experimentar Su Amor. La entrega es total o no lo es, no existen verdades a medias ni un amor limitado y manipulable. La eternidad no participa de nuestros infantiles juegos de separación, el Amor se conoce a Sí Mismo y goza de total certeza, por eso no ha habido ni habrá ilusión que pueda afectar la más mínima nota del himno celestial. (T.26.V.5:4).

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, hoy te entrego todos mis pensamientos. No quiero quedarme con ninguno de ellos. En su lugar, dame los Tuyos. Te entrego asimismo todos mis actos, de manera que pueda hacer Tu Voluntad en lugar de ir en pos de metas inalcanzables y perder el tiempo en vanas imaginaciones. Hoy vengo a Ti. Me haré a un lado y simplemente Te seguiré. Sé Tú el Guía hoy, y yo el seguidor que no duda de la sabiduría de lo Infinito, ni del Amor cuya ternura no puedo comprender, pero que es, sin embargo, el perfecto regalo que Tú me haces.”

“Hoy nos dirige un solo Guía.” hoy nos hemos entregado totalmente a Dios, hemos excluido al ego, y sólo escucharemos la Voz de Dios, sólo nos gobierna el amor.

“Y mientras caminamos juntos le entregamos este día sin reserva alguna. Éste es Su día. Y por eso es un día de incontables dones y de infinitas mercedes para nosotros.”

PRACTICA:

Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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