LA FALSA Y VERDADERA CURACIÓN

EL CANTO DE LA ORACIÓN 3

II. “La falsa curación en contraposición a la verdadera”

Hay una secuencia de pares de opuestos en el “Canto a la oración”:
El primero que se nos planteó fue el de la verdadera oración en contraposición de la falsa oración.
El segundo, fue el verdadero perdón, en contraposición del falso perdón, o perdón para destruir.
Y el tercero, es este capitulo sobre la curación, en la que se diferencia la verdadera curación de la falsa.

LA FALSA CURACIÓN:

“Sólo la falsa curación puede dar lugar al miedo, y así la enfermedad es libre para arremeter de nuevo.” El perdón sana todas nuestras culpas y miedos. La falsa curación es la que se realiza con las leyes y técnicas de este mundo. Se ocupa de los síntomas, de los efectos, no de las causas. La causa está en la mente y sólo en la mente. Abordar la causa y no el efecto es lo que diferencia la verdadera curación de la falsa. La verdadera curación la logramos a través del perdón que sana definitivamente a nuestra mente.

“La falsa curación puede, en efecto, eliminar ciertas formas de dolor y enfermedad.” Esto es lo que hace la medicina moderna y la mayoría de terapias, que se centra en los síntomas, en los efectos, pero no en las causas. De tal manera que logran aliviar temporalmente el dolor, o algún efecto de la enfermedad, “Pero la causa sigue ahí, y no cesará de producir efectos.” la causa está en la mente y mientras está no sane, se podrán hacer múltiples tratamientos y la enfermedad vuelve y se manifiesta.

“La falsa curación se basa en la sanación del cuerpo, pero deja la causa de la enfermedad intacta, lista para arremeter de nuevo hasta que, en aparente victoria, provoca una muerte cruel.” el cuerpo por si mismo no se enferma, pues es sólo un instrumento de la mente. Intentar curar el cuerpo sin sanar la mente es otra de las trampas del ego. Recordemos que Un Curso de Milagros es sobre las causas no sobre los efectos. La verdadera curación proviene sólo de sanar las causas.

La falsa curación puede generar un cierto bienestar por un breve período de tiempo, pero como no se ha abordado la causa, esta será fuente de próximas enfermedades. “Se puede mantener a raya por algún tiempo, y puede haber un breve respiro mientras aguarda para descargar su venganza contra el Hijo de Dios.” mientras la mente esté llena de pensamientos de culpa, miedo, resentimiento, ira, venganza y ataque, etc, la enfermedad aflorara una y otra vez.

“No hay tal cosa como una curación parcial. Si has sanado, tu curación es total.” La curación de nuestra mente es total o no es curación. Cualquier parte de nuestra mente que conserve su oscuridad será una oportunidad para que el ego actúe. La conclusión metafísica del Curso es radical, y no da lugar a dudas ni transigencias por donde se nos deslicen los pensamientos del ego.

“Lo que sólo intercambia ilusiones no ha hecho nada. Lo que es falso no puede ser parcialmente cierto.”. No existen verdades a medias. La verdad es verdad o no lo es. Si este mundo es ilusorio, todo lo que se haga en este mundo, distinto del perdón, para sanar lo ilusorio será falso.

En conclusión “La falsa curación no es más que un mísero intercambio de una ilusión por otra “más agradable”; un sueño de enfermedad por uno de salud.” En cambio la verdadera curación sustituye las ilusiones por la verdad, curando la enfermedad directamente en la fuente donde se originó: nuestra mente.

LA CAUSA DE LA MUERTE:

Aquí vamos a abordar la causa metafísica de la muerte, no las causas biológicas que menciona la medicina moderna.

En la mitología judeo cristiana cuando Dios “nos expulsó” del paraíso perdimos nuestra condición inmortal y esa sería, según esa creencia, la causa de la muerte.

Jesús nos expone otra causa que pareciera confundimos, pues se adentra en la explicación metafísica de la separación: “La causa sigue siendo el deseo de morir y de vencer a Cristo.” la naturaleza de Cristo es similar a la de Dios, ambos son inmortales, pues Dios creó a Su Hijo semejante a Sí Mismo. Él ego al ser la negación del amor, busca demostrar que puede destruir al Hijo de Dios dándole muerte. De ahí que la culpa lleve implícita un deseo inconsciente de morir, una pulsación de muerte, pues con ello demuestra “el castigo eterno de Dios” sobre Su Hijo, que aparentemente perdió la inmortalidad, con lo que el temor a Dios se nos vuelve real, y se reafirma la separación. Para el ego seguiremos pagando nuestro “pecado” con la muerte, con ello naturalizamos la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.

“Y con este deseo la muerte es segura, pues a la oración se le da respuesta.” la oración siempre responde a nuestras peticiones y deseos, si lo que deseamos es la muerte, la muerte será la respuesta a nuestra oración.

EL BUEN MORIR:
Las Fuentes de la muerte:

La muerte que experimentamos en este mundo, es el resultado de pensamientos hirientes, de una furia desenfrenada contra el universo y contra nosotros mismos. Esta es la muerte a la que nos conduce el ego. Es una muerte que se “presenta en formas que parecen imponérsele con dolor a una carne renuente,” así es como la percibe el mundo, y no “como una dulce bienvenida a la liberación.”

La enfermedad, el sufrimiento y la muerte le dan forma al sistema de creencias del ego. La muerte es nuestro mayor miedo y el mayor “castigo” por haber “desafiado” a Dios, es la consecuencia lógica del “pecado original”. La muerte está asociada al dolor, el envejecimiento, la enfermedad, el sufrimiento y la pérdida de todos nuestros apegos. “No obstante, hay una clase de aparente muerte que tiene otra fuente.”

LA MUERTE CONSCIENTE:

Jesús nos está planteando otra posibilidad de interpretar la muerte: “Significa simplemente que la utilidad del funcionamiento del cuerpo ha concluido, de manera que se elige abandonarlo, en forma similar a como uno se desprende de una vestimenta raída.”
Esto solo lo logramos al sanar nuestra mente y reinterpretar la función del cuerpo, ya no como un instrumento de ataque y separación al servicio del ego, al convertirlo en un instrumento de comunicación, al servicio del perdón y el amor de la mano del Espíritu Santo.

“Esto es lo que debiera ser la muerte: una elección tranquila, que se lleva a cabo felizmente y con una sensación de paz, pues el cuerpo se ha usado con bondad para ayudar al Hijo de Dios en el camino que lo lleva a Dios.” si logramos sanar la mente podemos desapegarnos del cuerpo y elegir una muerte tranquila y en paz, de quien se encamina con certeza y alegría a encontrarse con Su Padre.

Una mente sanada le da “gracias al cuerpo por el servicio que nos ha prestado.” así como le damos gracias al viejo coche o la vieja bicicleta que nos acompañó o transportó durante años.

Y también nos sentimos agradecidos que ya no tengamos que seguir experimentando este mundo de conflictos y limitaciones que nos impone un cuerpo que parecía aprisionar nuestra mente, y nos “sentimos agradecidos también de que ya no haya necesidad de seguir transitando por el mundo de las limitaciones ni de alcanzar al Cristo en formas borrosas y, a lo sumo, poder verlo claramente en amorosos destellos.” Quién ha desarrollado la visión de Cristo, quien se ha perdonado, quien ha sanado su mente y se encamina hacia Dios, asume la muerte como un paso necesario hacia su verdadera Identidad como un espíritu inmortal.

“Llamamos a eso muerte, pero es libertad.” la muerte se convierte en un paso más en nuestro camino de regreso a nuestro Hogar, en la que nos liberamos del último cascarón que nos ataba a este mundo.

“Si ha habido una verdadera curación, ésa puede ser la forma en que la muerte llegue cuando sea el momento de descansar por un rato de una labor gustosamente realizada y gustosamente concluida.” Solo si hemos logrado una verdadera curación de nuestra mente, podemos acceder a este estado de muerte liberadora, y “descansar por un rato de una labor gustosamente realizada y gustosamente concluida.”

Es cuando elegimos morir en paz, sin apegos de ninguna índole, pues no hay nada en este mundo por lo que valga la pena apegarse, y avanzamos seguros a encontrarnos con nuestro verdadero Ser, y “Ahora nos dirigimos en paz a una atmósfera más despejada y climas más suaves, donde no es difícil ver que los regalos que dimos nos fueron salvaguardados.”

Nuestro cuerpo, sus ojos y los juicios que todavía proyectamos, nos puede mostrar una visión de Cristo todavía borrosa o distorsionada, por lo que se requiere mantenernos alertas a favor del perdón y el del amor. Pero en la medida que perdónanos nos vamos entrenando para desarrollar la visión de Cristo, , “Cristo nos resulta más claro ahora; Su visión es más sostenida en nosotros, y Su Voz, la Palabra de Dios, más claramente la nuestra.”

LA MUERTE Y LA ORACIÓN:

De esta manera la muerte se puede convertir en un estadio superior de la oración: “Este sereno pasar a un nivel de oración más elevado y a un tierno perdón de las cosas del mundo sólo puede recibirse con agradecimiento.”

CONDICIONES PREVIAS PARA LA MUERTE CONSCIENTE:

Experimentar la muerte como un evento liberador tiene unas condiciones previas “primero la verdadera curación tiene que haber bendecido a la mente con amoroso perdón por los pecados con los que ésta soñó y descargó sobre el mundo.”

El perdón deshace todos nuestros sueños, incluido la ilusión de creernos un cuerpo, y cuando deviene la muerte “Ahora sus sueños se desvanecen en un tranquilo descanso”


Esta es la condición de quien ha cumplido su función en este mundo, y logra iluminar su mente con la luz del amor y el perdón, “Ahora su perdón viene a sanar el mundo y está lista para partir en paz, pues la jornada ha llegado a su fin y las lecciones se han aprendido.”

Desde la perspectiva del mundo esto no es muerte, pues no se ha cumplido con el rol de sufrimiento, dolor y apego por el que debe pasar todo pecador: “Eso no es muerte de acuerdo con el pensar del mundo, pues la muerte es cruel ante sus atemorizados ojos y se presenta en forma de castigo por los pecados.”

Para una mente sanada e iluminada por el amor “La muerte es una recompensa, no un castigo.” pues podrá contemplar a Dios y contemplarse a sí mismo sin las limitaciones de un cuerpo. En este caso la muerte “no es sino la apertura del portal a un nivel de oración más elevado”

Esta forma de morir conscientemente, lleno de amor y gratitud “sólo puede proceder de una curación que el mundo no puede concebir.” para ello debemos haber sanado todo tipo de miedo, incluido el miedo a la muerte, en ese momento:

“Por fin las puertas del Cielo se abren de par en par y el Hijo de Dios es libre para entrar al hogar que está listo para darle la bienvenida, y que fue preparado antes de que el tiempo fuese y aún continúa esperando por él.”

Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/Esta es la condición de quien ha cumplido su función en este mundo, y logra iluminar su mente con la luz del amor y el perdón, “Ahora su perdón viene a sanar el mundo y está lista para partir en paz, pues la jornada ha llegado a su fin y las lecciones se han aprendido.”

Desde la perspectiva del mundo esto no es muerte, pues no se ha cumplido con el rol de sufrimiento, dolor y apego por el que debe pasar todo pecador: “Eso no es muerte de acuerdo con el pensar del mundo, pues la muerte es cruel ante sus atemorizados ojos y se presenta en forma de castigo por los pecados.”

Para una mente sanada e iluminada por el amor “La muerte es una recompensa, no un castigo.” pues podrá contemplar a Dios y contemplarse a sí mismo sin las limitaciones de un cuerpo. En este caso la muerte “no es sino la apertura del portal a un nivel de oración más elevado”

Esta forma de morir conscientemente, lleno de amor y gratitud “sólo puede proceder de una curación que el mundo no puede concebir.” para ello debemos haber sanado todo tipo de miedo, incluido el miedo a la muerte, en ese momento:

“Por fin las puertas del Cielo se abren de par en par y el Hijo de Dios es libre para entrar al hogar que está listo para darle la bienvenida, y que fue preparado antes de que el tiempo fuese y aún continúa esperando por él.”

Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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