LECCIÓN 226


LECCIÓN 226

“Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.”

Fuimos nosotros los que elegimos salir de la casa del Padre y somos nosotros quienes elegiremos  regresar con la ayuda del Espíritu Santo.

El Curso de Milagros es un entrenamiento mental para hacer el viaje de retorno a casa, al corazón de Dios.

En este mundo creemos que regresamos a Dios tras la muerte. Cuando alguien muere decimos que “descansó en la paz del Señor”, pero lo cierto es que la mente que no ha  perdonado se inventara otro cuerpo y continuará replicando sus sueños de separación. Jesús nos enseña otro camino: “Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo.” el perdón nos lleva de las ilusiones a la verdad, del miedo al amor, e iluminará nuestro camino de retorno al Cielo, en ese proceso reconoceremos que jamás moriremos pues somos espíritus inmortales creados a semejanza de Dios.

El Curso nos enseña a reinterpretar el mundo del miedo y del conflicto, por un mundo  de amor y  perdón, y de esa manera nos iremos desapegando de este mundo; pero si creemos que  nos ofrece algo valioso,  seguiremos prisioneros de nuestras propias ilusiones, “Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí.” y así seguiré encadenado al infierno que yo mismo fabriqué.

Pero si perdono mis culpas, mis resentimientos y  apegos,  si lo contempló con la luz de la verdad, “Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí.” y el camino de retorno queda despejado.

Perdonar es reemplazar las ilusiones por la verdad, es  restablecer el amor que soy: “Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.”

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. ¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?”

PRACTICA:

Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
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https://oscargomezdiez.com/

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