LECCIÓN 224

LECCIÓN 224

“Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.”

Con esta idea estoy afirmando mi verdadera identidad como Hijo de Dios. Recordemos que con la separación negamos a Dios y Su Reino y fabricamos un mundo de formas y cuerpos como un substituto del Amor de Dios. Luego nos inventamos el mito de la expulsión del paraíso, en la que culpamos a Dios de nuestras desgracias, a la vez, que vivimos temerosos de supuestos castigos de Dios por haberlo “ofendido”, como si fuera posible un poder externo a Dios capaz de perturbar Su Paz y Su Amor. La inmutabilidad es uno de los atributos de Dios y nadie ni nada puede afectarla.

“Mi verdadera Identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que ella lo ilumine.”

Reconocer, aceptar y asumir mi verdadera identidad es poderosamente sanador, pues reconozco mi inocencia, estoy libre de toda culpa, y por lo tanto, no le temo al Amor de Dios, y elijo reflejar Su Amor en este mundo. “Ella ilumina también al mundo. Mi verdadera Identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que yo a mi vez le hago al mundo.”

Reconocer mi verdadera identidad como Hijo de Dios, es reconocer que Soy Hijo del Amor, y gozo de todos Sus atributos como mi herencia natural, y decido compartirlos tal como los he recibido: “No hay otro regalo, salvo éste, que se puede dar o recibir.”

Establecer nuestra verdadera identidad, es restablecer la verdad de lo que somos, y ponerle fin al mundo de las ilusiones en las que creemos vivir: “Mi verdadera identidad y sólo Ella es la realidad. Es el final de las ilusiones. Es la verdad.”

ORACIÓN DEL DÍA:

“Mi nombre, ¡oh Padre!, todavía te es conocido. Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, quién soy, ni qué es lo que debo hacer. Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. Revélame lo que Tú deseas que vea en su lugar.”

PRACTICA:

Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

https://oscargomezdiez.com/

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