Que es el perdón?

¿Qué es el perdón?

Es muy significativo que de los 14 temas especiales que vamos a estudiar cada 10 lecciones en esta segunda parte del libro de ejercicios, Jesús haya puesto de primero el perdón, pues es un eje transversal de todo el Curso de Milagros.

Cuando proyectamos nuestras culpas contra nuestros hermanos los estamos acusando de que nos hicieron algo malo. “El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió.”

El perdón es la respuesta a nuestra creencia en “el pecado original”, de que ofendimos a Dios y por eso Él nos expulsó del paraíso. El pecado adquiere la forma de culpa en nuestra mente. Nos sentimos culpables, impuros y merecedores del castigo divino.

Todos los días de una u otra manera recreamos la culpa en nuestra vida cotidiana. Toda situación por nimia que sea requiere un culpable, como cuando llegamos a casa y vemos una mancha de café sobre el sofá y con indignación preguntamos ¿Quién derramó el café sobre el sofá? Casi siempre que preguntamos ¿quien lo hizo? estamos preguntando por un culpable, o cuando señalamos con dedo acusador a alguien, o cuando nos escudamos en el “yo no fui” para proceder a señalar a otro. Toda situación que nos perturbe, que nos quite la paz, la más leve molestia, reaccionamos buscando un culpable y proclamando nuestra inocencia. Este mundo no existiría sin juicios, pues es el resultado de un juicio, inicialmente contra Dos y después contra nuestros hermanos.

Pero como la culpa es un pensamiento muy destructivo en nuestras mentes, entonces decidimos deshacernos de ella, y proyectarla sobre nuestros hermanos. Ahora ellos son los culpables y yo la víctima inocente. Esta relación de víctima y victimario, de ataques-defensa y ataque, es lo que caracterizan nuestras relaciones especiales.

“¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios?” Para sanar esta espiral demente, el Espíritu Santo reinterpreta el concepto de pecado que implica culpa y castigo, por el concepto de error que implica responsabilidad y corrección.

El pecado no es real, es el resultado de un sueño de separación, por lo que, “El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. Simplemente ve que no hubo pecado.” Como el Espíritu Santo no ve pecados sino nuestra impecable luz como Hijos de Dios, “desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados”

Algunos se preguntaran ¿como opera el perdón? La respuesta es sencilla y profunda a la vez: “El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta.” El perdón no ve pecadores ni culpables, ni malos ni amenazantes enemigos, sólo ve la impecabilidad del Hijo de Dios, sólo ve inocencia y mansedumbre, sólo ve nuestra realidad inmortal y no nuestra ilusoria “realidad” mortal, sujeta a cambios, que cree ser atascado, degradarse, enfermar y morir.

El perdón nos libera de la culpa, y “Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.” al no haber culpables, lo que queda es la verdad de lo que somos, solo Amor.

LA MENTE QUE NO PERDONA:

¿Cuáles son las características de una mente que no perdona? “es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso.” es aquel que juzga, condena y castiga (ataca) a alguien y está convencido que lo está haciendo correctamente. Se cree el cuento de sus propias proyecciones. En este caso, “La mente se ha cerrado y no puede liberarse.” es una mente atrapada en sus propios pensamientos de juicio y culpa.

“Dicho pensamiento protege la proyección,” ¿que se nos quiere decir con proteger la proyección? Básicamente una vez emitido un juicio, necesitamos justificarlo y reforzarlo, el ego requiere hacer real la culpa, pues sin ella sólo quedaría el amor y el ego desaparecería. Por eso somos tan obsesivos a la hora de culpar y condenar a los demás o de culparnos a nosotros mismos.

“¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?” Cuando emitimos un juicio contra alguien, pareciera que no estuviéramos tranquilos hasta que sea castigado, hasta que pague por sus pecados.

“Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas.” entre ellas demostrar los juicios que ha emitido sobre los otros, recaudar pruebas que demuestren su culpabilidad. “Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino.”

Toda proyección implica rabia, ira, resentimiento, y “Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.”

De ahí que “El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado.” y en ese momento se vuelve prisionero de sus propios pensamientos de culpa, juicio y ataque.

LA MENTE QUE PERDONA:

“El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada.” el perdón se realiza desde la quietud y el silencio que observa el error, acepta que sus pensamientos son la causa de sus culpas y miedos, y de manera tranquila descarta dichos pensamientos. El resultado es una sensación de paz.

“No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten.” el perdón no se pone a investigar si alguien es culpable o inocente. Sabe de antemano que él como su hermano son inocentes. Por eso no busca tergiversar la realidad, simplemente la acepta tal como se presente y la perdona. “Simplemente observa, espera y no juzga.” perdonar implica haber renunciado a cualquier juicio contra algún hermano o contra si mismo.

La mente que ha elegido perdonar de la mano del Espíritu Santo aprende “a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.”

De ahí que Jesús nos recomiende que ante cualquier situación “No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás.” deja en manos del Espíritu Santo toda situación, circunstancia o conflicto que creas experimentar, deja que sea sólo el juicio del Amor el que te diga que decir o hacer, solo el Amor puede contemplar la Verdad que eres y recordarte que lo que crees ver no es verdad, pues donde no hay paz no hay Amor. Volver al Amor es volver a la paz y la dicha, y eso y solo eso es la Verdad.

El Espíritu Santo “ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó.” así que no temamos pedirle ayuda, abandonemos toda creencia en la culpa pues ni el Espíritu Santo ni Dios vienen a juzgarnos o condenarnos. Dejemos a un lado el temor a Dios, pues el Amor no sabe de condenas ni castigos.

Y una vez que nos hayamos perdonado, cumplamos nuestra función como ayudantes del Espíritu Santo, “Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.”

LOS PASOS DEL PERDÓN:

En la lección 23 Jesús nos dice que el perdón tiene 3 pasos:

  1. Identificar:

Identificar que es lo que nos quita la paz, darnos cuenta, hacer consciencia de…

  1. Abandonar:

Si reconocemos que la causa está en nuestra mente, que fue una percepción falsa, elegimos abandonar o soltar esos pensamientos.

  1. Reemplazar:

Este tercer paso es el resultado de los dos primeros, y lo realiza el Espíritu Santo por nosotros. Los pensamientos de miedo, culpa o ataque son reemplazados por pensamientos de amor, paz y unidad. En ausencia de juicios lo único que queda es el amor.

Están presentes esos 3 pasos en este texto? . Claro que si, busquémoslos:

  1. Identificar:

Cuando proyectamos nuestras culpas contra nuestros hermanos los estamos acusando de que nos hicieron algo malo. “El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió.”

  1. Abandonar:

“El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta.” El perdón no ve pecadores ni culpables, ni malos ni amenazantes enemigos, sólo ve la impecabilidad del Hijo de Dios, sólo ve inocencia y mansedumbre.

  1. Reemplazar:

El perdón nos libera de la culpa, y “Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.” al no haber culpables, lo que queda es la verdad de lo que somos, solo Amor.

Ese es el poder sanador del perdón, nos lleva a ver nuestra realidad al despojarnos del velo de la ilusión de este mundo, a reconocer nuestra unidad con nuestros hermanos y con Dios y amorosamente nos conduce de regreso a casa al corazón de Dios.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

https://oscargomezdiez.com/

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