LECCIÓN 221

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LECCIÓN 221

SEGUNDA PARTE
UCDM. Libro de Ejercicios.

“Introducción”

Iniciamos la segunda parte del Libro de Ejercicios, y tal como explica la introducción “El libro de ejercicios está dividido en dos secciones principales. La primera está dedicada a anular la manera en la que ahora ves, y la segunda, a adquirir una percepción verdadera” (L-pII. Int.3:1) La primera parte va de la lección 1 hasta la 220, que es la que acabamos de terminar. La segunda parte va de la lección 221 hasta la 365. Esta es la parte que iniciamos hoy, cuyo objetivo es “adquirir una percepción verdadera,” pasar del mundo ilusorio al mundo real.
La práctica y la dinámica de las lecciones cambian de manera significativa, tanto en cantidad como en calidad. Ya no tendremos lecciones extensas de 2 o 3 páginas, sino de media página en promedio. La teoría, la argumentación y el discernimiento tan presentes en la primera parte ceden ahora terreno, “Las palabras apenas significarán nada ahora. Las utilizaremos únicamente como guías de las que no hemos de depender. Pues lo único que nos interesa ahora es tener una experiencia directa de la verdad.” las palabras que son símbolos que utilizamos para representar lo que creemos es la realidad, las hemos utilizado en las lecciones anteriores para invalidar el sistema de pensamiento del ego y para afirmar el sistema de pensamiento del Espíritu Santo. En esta segunda parte, las palabras pasan a un segundo plano frente a una práctica, cuyos énfasis están en la meditación, la oración y el silencio. Aprenderemos a ponernos más receptivos para escuchar la Voz que habla por Dios guiándonos en cada momento, diciéndonos que debemos hacer o decir.

“Las lecciones que aún nos quedan por hacer no son más que introducciones a los períodos en que abandonamos el mundo del dolor y nos adentramos en la paz.” el propósito es aguardar “con serena expectación a nuestro Dios y Padre.” el objetivo es aprender a sentir o escuchar la Voz de Dios.

TIEMPOS DE PRÁCTICA:

Se nos plantea conservar y profundizar el esquema de tiempo de las prácticas que veníamos haciendo. Esto es meditaciones en la mañana y en la noche de media hora o más, recordatorios de unos minutos cada hora, y respuestas a las tentaciones con la idea o la oración del día. Un mayor tiempo de dedicación a Dios y a nosotros mismos, mientras nos sintamos felices, lo que se pretende es disfrutar las prácticas sin estar midiendo el tiempo, sin fijarnos en el reloj. “Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos.”. “y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo.”

A la vez que perdonamos cada situación conflictiva que intente perturbar nuestra paz.

METODOLOGÍA:

“seguiremos utilizando un pensamiento central para introducir nuestros períodos de descanso y para calmar nuestras mentes, según lo dicte la necesidad.”

“Diremos más bien algunas palabras sencillas a modo de bienvenida, y luego esperaremos que nuestro Padre Se revele a Sí Mismo, tal como ha prometido que lo hará. Lo hemos invocado y Él ha prometido que Su Hijo recibirá respuesta siempre que invoque Su Nombre.”

EL ÚLTIMO PASO:

Se nos ha dicho a lo largo de Un Curso de Milagros que a la medida que avancemos en nuestras prácticas de perdón aprenderemos a contemplar todo con la visión de Cristo, la visión del amor, transitando del mundo ilusorio al mundo real, hasta situarnos en las puertas del Cielo. Allí Dios dará el último paso y nos recogerá en Sus brazos.
“Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y en nuestros corazones, y esperamos a que Él dé el paso hacia nosotros que nos ha dicho, a través de Su Voz, que no dejaría de dar una vez que lo invitásemos.”

“Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.”

LA PROMESA:

El cumplimiento de esta promesa requiere que nosotros hayamos aceptado la Voluntad de Dios y sólo Su Voluntad. En ese momento no hacemos nada más que invocar Su Presencia y “Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. Él ha dispuesto que vendrá una vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad.”

LA ORACIÓN:
UN CANTO DE AMOR Y GRATITUD:

La única manera de acercarnos a Dios es con amor y gratitud, esa es la oración, la única forma de comunicación en el Cielo. Una característica que va a diferenciar esta segunda parte de la primera, es que vamos a encontrar en la mayoría de las lecciones diarias una pequeña oración con la que nos comunicaremos con Dios, hagámoslas de todo corazón, pues de todo corazon es como nos comunicamos con Dios.

Padre mío, “Acepta de nuestra parte estas humildes oofredas de gratitud, mientras contemplamos, a través de la visión de Cristo, un mundo que está más allá del que nosotros construimos y que aceptamos como sustituto total del nuestro.”

EL CAMINO DEL SILENCIO:

“Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada.” Lo único que tenemos que hacer en esta etapa es invocar a Dios, darle gracias por su Amor y bondad y aquietar la mente, y esperar en silencio Su respuesta.
Nosotros elegimos recordar a Dios, y El siempre nos ha contestado pues, “Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo.”

EL FIN DE LAS PRÁCTICAS:

“A la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin.” Como todo aprendizaje en este mundo tiene un principio y un fin, el objetivo de los ejercicios diarios es que incorporemos lo aprendido de forma automática en nuestra consciencia, como sucede después de aprender a conducir un auto, que no nos detenemos a pensar si cambiamos de velocidades, giramos, retrocedemos, avanzamos, etc. Simplemente lo hacemos. “Pues en esta última etapa llegaremos a entender, que sólo con invocar a Dios, toda tentación desaparece, En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. Y en lugar de juzgar, sólo necesitarnos aquietarnos y dejar que todas las cosas sean sanadas.”

LOS TEMAS ESPECIALES:

Si en la primera parte se explicaban la base conceptual de la lección del día, en esta segunda parte ya no será así, y ésa es una de las razones que sean más cortas, en lugar de ello, se introducen unos temas especiales de una página de extensión, que se intercalarán cada 10 lecciones, “Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día.”

El primer tema especial lleva el título de “¿Que es el perdón?” Se sugiere leerlo y meditarlo cada día, antes de la práctica diaria.

LECCIÓN 221

“Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.”

De ahora en adelante el esquema de las lecciones es el siguiente. Primero viene la idea del día como en la primera parte. Luego viene una oración ya sea al principio o al final de la lección y un breve texto que acompaña a la oración, veamos:

“Padre, hoy vengo a Ti en busca de la paz que sólo Tú puedes dar. Vengo en silencio. Y en la quietud de mi corazón -en lo más recóndito de mi mente- , espero y estoy a la escucha de Tu Voz. Padre mío, háblame hoy. Vengo a oír Tu Voz en silencio, con certeza y con amor, seguro de que oirás mi llamada y de que me responderás.”

Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la oración y si logras memorizarla mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.”

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

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