LECCIÓN 218

https://oscargomezdiez.com/

LECCIÓN 218

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

  1. (198) ”Sólo mi propia condenación me hace daño.”

En esta lección vamos a conocer los efectos que tienen sobre nosotros la culpa, la condena y el ataque, así como el poder sanador del perdón. Igualmente aprenderemos la dimensión más metafísica del perdón. Intentare explicar ambas, más mi sugerencia, es poner más énfasis en la práctica que en la teoría, si comprendes en estos momentos la dimensión metafísica del perdón, está muy bien, si no logras comprenderla por ahora, no te preocupes, céntrate en la práctica, pues sólo experimentando es como la verdad se hace real en ti.
“Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.” ( L-218)

LA CULPA Y EL MUNDO ILUSORIO:

En las lecciones anteriores hemos visto que todo está contenido en mi mente, por lo que debo responsabilizarme de mis pensamientos. Trato de liberarme de la culpa inconsciente proyectándola sobre mis hermanos, y al condenarlos me condeno a mi mismo, pues todos somos una sola mente, la mente del Hijo de Dios que se cree separado de su Padre.
Cuando condeno a un hermano no me libero de la culpa, lo único que hago es afirmarla en mi y como consecuencia percibir enemigos y peligros tras mi ataque.

“Si puedes condenar, se te puede hacer daño.” Si condeno el ataque se hace real para mi, “Pues habrás creído que puedes hacer daño, y el derecho que te prescribes puede ahora usarse contra ti” todo ello sucede en mi mente, el mundo exterior no es más que la pantalla donde proyecto mi película mental. Solo cuando perdono, renuncio a los juicios y dejo de proyectar, mi mente se sana, recupero la paz y el amor florece en mi corazón.

De ahí que este mundo sea una ilusión, un sueño de separación. “Condena y te vuelves un prisionero. Perdona y te liberas. Ésta es la ley que rige a la percepción.” El perdón no existe en el Cielo, pues no hay nada que perdonar en un estado de total Amor y perfección. El conocimiento de la totalidad es la condición del Cielo, la percepción la condición del mundo. Las leyes de este mundo, las leyes de percepción no rigen en el Cielo, donde rige el conocimiento, la ley del Amor. En este mundo somos prisioneros de la culpa, el miedo y el ataque; en el estado del Cielo gozamos del conocimiento de la perfecta libertad.

En el estado del Cielo nunca ocurrió la separación pues las creaciones de Dios son inmutables, por lo tanto, nada ha cambiado, la “separación” tan sólo ha sido un sueño del Hijo de Dios, que se olvidó reírse de su sueño y creyó que era real, y forjó un mundo de ilusiones. Por eso “tenemos que lidiar con ellos por un tiempo como si en realidad hubiesen tenido lugar.” y esto es así, pues nosotros creemos que la separación es real, que este mundo es real, por lo que nuestro despertar parece requerir un proceso en la que el Espíritu Santo nos ayuda con la reinterpretación de nuestras percepciones mientras transitamos de este mundo ilusorio al mundo real desde la visión del amor. El perdón restablece la verdad que somos y nos conduce de regreso al Cielo.

DIMENSIÓN METAFÍSICA DEL PERDÓN:

La dinámica de este mundo es que las ilusiones forjan nuevas ilusiones, los ataques generan nuevos ataques, los conflictos generan nuevos conflictos, en una espiral que parecen no tener fin. Para ayudarnos a liberarnos de la esclavitud de las ilusiones, el Espíritu Santo introduce otra ilusión, con el fin de deshacer todas las otras ilusiones, esa ilusión es el perdón: “el perdón es la ilusión que constituye la respuesta a todas las demás ilusiones.” el perdón es una ilusión pues no existe en el Cielo, pues allí no hay nada que perdonar. Lo que no existe en el Cielo no es real, es ilusorio. El criterio para determinar la verdad en Un Curso de Milagros es que debe tener los mismos atributos de Dios, esto es eterno, inmutable, emanando amor infinito y gozando de una paz y dicha sin fin.

La diferencia con todas las demás ilusiones que son mecanismos del ego para afirmar la separación, es que el perdón es una ilusión que nos trae el Espíritu Santo para ayudarnos a deshacer todas las ilusiones, y despertarnos del sueño de separación. El perdón opera como el principio de similitud de la homeopatía (Similia similibus curentur) Lo similar cura a lo similar, igual como sucede con las vacunas, tan de moda en estos momentos.
El perdón es una ilusión que niega la realidad de todas las demás ilusiones.

“El perdón desvanece todos los demás sueños, y aunque en sí es un sueño, no da lugar a más sueños.”

El perdón tiene un solo propósito, ponerle fin a todos los sueños de separación de este mundo:
“El perdón representa el fin de todos los sueños, ya que es el sueño del despertar.”

EL PERDÓN Y LA VERDAD:

El perdón “No es en sí la verdad. No obstante, apunta hacia donde ésta se encuentra, y provee dirección con la certeza de Dios Mismo.” Recordemos que Dios y lo que Él crea es la verdad. La verdad pues goza de los mismos atributos de Dios, o sea, que sea eterno, inmutable, impecable, amoroso y por siempre dichoso, lo que no tenga los mismos atributos de Dios, no es verdad, es una ilusión que se desvanecerá en la misma ilusión del tiempo.

A través del perdón encontraremos la verdad, y esta la experimentaremos en “La quietud de tu Ser” pues “permanece impasible y no se ve afectada por semejantes pensamientos ni se percata de ninguna condenación que pudiera requerir perdón.” todos los sueños, de la clase que sean, son algo extraño y ajeno a la verdad.

PRÁCTICA DIARIA:

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

(198) “Sólo mi propia condenación me hace daño.”

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Con estas ideas nos levantaremos por la mañana, pasaremos todo el día y nos acostaremos pensando en ellas y nos levantaremos nuevamente.
Con estas ideas meditaremos en la mañana y en la noche, mínimo 15 minutos, y haremos una pausa cada hora para recordarlas en quietud y silencio y hacerlas nuestras, para igualmente repetirlas entre horas lo más que podamos.

RESPUESTA A LA TENTACION:

A lo largo del día, “Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:”

“No quiero este pensamiento. El que quiero es __ .”
(L– r VI. 6:1-2)
En el caso de hoy el pensamiento que quiero es:

“Sólo mi propia condenación me hace daño.”

“Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado.” (L-r VI.6:4)

No dejes pasar ni un solo pensamiento vano en tu mente sin confrontarlo, sin perdonarlo, ya sea de ira, ataque, carencia, tristeza, culpa, miedo o cualquier otro pensamiento no amoroso que niegue tu realidad inmortal. La salvación depende que no dejes ni una sola mancha de oscuridad en tu mente, para que la luz de tu Amor ilumine al mundo y a todas las mentes que Dios creó una contigo.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s