LECCIÓN 212

LECCIÓN 212

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

1. (192) “Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.”

Y ¿cuál es la función que Dios quiere que desempeñe? Esa función es el perdón, y desde la perspectiva del Curso, esa es nuestra única función en este mundo.

Si este mundo es ilusorio, y todas sus formas, cuerpos y conflictos no son reales, nuestra única función es restablecer la verdad, dejar de identificarnos con la ilusión, con sus formas, y eso lo logramos perdonando.

Recordemos que el perdón del Curso es muy diferente al concepto del perdón que prevalece en nuestra cultura judeo cristiana, en la que supuestamente perdónanos a quienes nos han hecho algún daño.  El perdón que nos propone el Curso parte que las experiencias que creemos tener se originan en nuestra mente, y es en nuestra mente donde tenemos que sanar nuestras percepciones basadas en la culpa, el miedo y el ataque.

Contrariamente, el perdón del Curso se parece más a una técnica o  mecanismo para deshacer creencias. Despojado del lenguaje cristiano del Curso, la podríamos llamar técnica de tres pasos para deshacer creencias no amorosas y conflictivas, estos tres pasos se mencionan en la lección 23:

Primer paso:

Identificar.

Identificamos los pensamientos que nos perturban, que nos quitan la paz, es un darse cuenta de las causas de nuestros conflictos interiores. En otras palabras, es traer a tu consciencia y reconocer las emociones que te han quitado la paz, sin ese reconocimiento, la sanación que el perdón nos ofrece no sería posible.

Segundo paso:

Abandonar.

Abandonar, soltar los pensamientos no amorosos y conflictivos.
Reconocemos que nuestra mente es la causa de esos pensamientos, nos responsabilizamos de ellos y elegimos no sostenerlos más, decidimos soltarlos abandonarlos. En otras palabras es traer a tu consciencia aquellas emociones que te perturben, y poderlas contemplar desde la serenidad de tu corazón, y reconocer que no son verdaderas.

Tercer paso:

Reemplazar.

Como consecuencia de las dos primeras, ocurre un reemplazo de los pensamientos no amorosos por  pensamientos amorosos, este último paso lo hacemos de la mano del Espíritu Santo, cuando le entregamos los pensamientos no amorosos, para que los deshaga por nosotros, y los reemplace por pensamientos de paz y amor.

Haz esta técnica de todo corazón  en la quietud y el  silencio de lo que el Curso llama el instante santo, y verás cómo te liberas de tus pensamientos enfermizos de culpa, miedo y ataque. Comprobarás cómo te liberas de la esclavitud del ego, y como las puertas del Amor, la paz y la felicidad se  abren completamente en tu corazón.

De esta manera  el perdón que el Curso nos enseña se puede considerar como una técnica para deshacer creencias, si no te gusta el lenguaje cristiano del Curso, puedes sustituir el término perdón por técnica para deshacer creencias no amorosas y conflictivas, con la que obtienes paz y libertad.

Igualmente si no te gusta el termino Espíritu Santo, lo puedes sustituir por tu maestro interior, tu comprensión interior, tu mente superior, el amor que te habita, etc. El Curso prioriza el contenido sobre la forma.

Así que  “Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilusiones del mundo. Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad. Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como propio.”  (L-212) el perdón es mi única función y mi único propósito en este mundo si deseo reemplazar el miedo por amor, el conflicto por paz y el sufrimiento por felicidad.

PRÁCTICA DIARIA:

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

(192) “Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.”
Esa función es el perdón, función que desempeñaré con convicción y de forma permanente, hasta sanar mi mente de todo pensamiento que niegue el amor que soy.

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Con estas  ideas nos levantaremos por la mañana, pasaremos todo el día y nos acostaremos pensando en ellas y nos levantaremos nuevamente.
Con estas ideas meditaremos en la mañana y en la noche, mínimo 15 minutos, y haremos una pausa cada hora para recordarlas en quietud y silencio y hacerlas nuestras, para igualmente   repetirlas entre horas lo más que podamos.

RESPUESTA A LA TENTACION:

A lo largo del día, “Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:”

“No quiero este pensamiento. El que quiero es ________ .”
(L– r VI. 6:1-2)
En el caso de  hoy el pensamiento que quiero es:

(192) “Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.”

“Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado.” (L-r VI.6:4)

No  dejes pasar ni un solo pensamiento  vano en tu mente sin confrontarlo, sin perdonarlo, ya sea de ira, ataque, carencia, tristeza, culpa, miedo o cualquier otro pensamiento no amoroso que niegue tu realidad inmortal. La salvación depende que no dejes ni una sola mancha de oscuridad en tu mente, para que la luz de tu Amor ilumine al mundo y a todas las mentes que Dios creó una contigo.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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