LECCIÓN 205



LECCIÓN 205

“No soy un cuerpo. Soy libre, Pues aún soy tal como Dios me creó.”

1. (185) “Deseo la paz de Dios.”

La naturaleza del ego es la dualidad, los opuestos, el conflicto, el ataque, las guerras,  a lo que en nuestra vida cotidiana llamamos problemas. De ahí que la paz se nos convierta en un deseo, un anhelo, y comenzamos a buscarla, de múltiples maneras. Cuando buscamos la paz de la mano del ego, necesariamente nos llevará a nuevos conflictos y ataques, pues tendemos a culpar a los otros de los problemas que creemos tener. La proyección de la culpa nos conduce a conflictos, guerras contra otros y contra si mismo, al creer que atacando o destruyendo al otro vamos a resolver nuestros problemas. La historia esta llena de sangrientos episodios que se forjaron en la falsa creencia de  pensar que la paz se logra con la aniquilación total del supuesto enemigo, así actuaban  imperios y potencias militares, y así lo replicamos en nuestras vidas cotidianas, quizás con menos sangre y violencia.

La verdadera paz sólo la conseguiremos a partir del amor y de la consciencia de unidad de toda la Creación de Dios. No es posible conquistar la  paz a costa de la pérdida del bienestar de ningún hermano. Cuando comprendemos que todo ataque es un ataque contra sí mismo, comenzamos a abrir las puertas de nuestra paz interior. Y ello sólo es posible a partir de perdonar nuestros pensamientos de culpa y ataque.  Cada vez que perdónanos nuestro amor emerge y se extiende sobre todos nuestros hermanos, y la paz va envolviendo todos nuestros corazones. El mejor indicador del poder sanador del perdón es una creciente sensación de paz interior.

La oración que acompaña esta lección me encantó desde la primera vez que la leí y decidí aprenderla y memorizarla, haciéndola mía día tras día, es posible que para ti también tenga ese mismo poderoso efecto, así que con mucha convicción pronunciémosla:

“La paz de Dios es lo único que quiero. La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar.” (L-205.1:1-2)

PRÁCTICA DIARIA:

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

(185) “Deseo la paz de Dios.”

“No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Con estas  ideas nos levantaremos por la mañana, pasaremos todo el día y nos acostaremos pensando en ellas y nos levantaremos nuevamente.
Con estas ideas meditaremos en la mañana y en la noche, mínimo 15 minutos, y haremos una pausa cada hora para recordarlas en quietud y silencio y hacerlas nuestras, para igualmente   repetirlas entre horas lo más que podamos.

RESPUESTA A LA TENTACION:

A lo largo del día, “Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:”

“No quiero este pensamiento. El que quiero es ________ .”
(L– r VI. 6:1-2)
En el caso de  hoy el pensamiento que quiero es:

(185) “Deseo la paz de Dios.”

“Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado.” (L-r VI.6:4)

Metafísicamente la paz de Dios es parte de nuestra herencia natural, la poseemos por ser el santo Hijo de Dios, pero creímos haberla perdido tras la separación, de  ahí ese deseo inconsciente de buscar la paz, de anhelarla. Si permitimos que el Espíritu Santo guíe nuestra vida podremos experimentar esa paz que sobrepasa todo entendimiento de la que nos hablaba la Biblia.

Jesús nos reitera que nos pone en las manos del Espíritu Santo  “Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda.” (L- r VI. 7:2-3) Permitamos que el Espíritu Santo nos guíe por los senderos de la paz y el amor.

Nunca encontraremos paz donde no hay amor. La paz es un atributo del Amor, lo mismo que la felicidad. Si quieres de verdad la paz, libera a tu amor, del oscuro velo de los juicios y condenas que lo ocultan en tu conciencia, y eso lo logras solo perdonado, y perdonando nuevamente, hasta que tu mente se despeje de todo pensamiento que nuble la radiante presencia del Amor en ti. En ese precioso instante que lo logres, la paz y la felicidad serán tuyas, pues son las inseparables compañeras del Amor.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s