LECCIÓN 181

“LECCIÓN 181”

“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”

En esta lección vamos a aprender a remover los obstáculos y resistencias que tenemos de forma inconsciente y que limitan nuestro avance espiritual, como resultado de los juicios que emitimos a cada momento contra nuestros hermanos.

Al proyectar la culpabilidad en ellos, lo único que hago es ver mi propia culpabilidad. Pues así es como funciona la relación entre la proyección y la percepción. En otras palabras, vemos lo que queremos ver, sentimos lo que queremos sentir. La percepción es una interpretación del mundo que vemos fuera de nosotros, mediado por nuestro sistema de creencias, por nuestros juicios. Así que primero proyectamos sobre el mundo, sobre nuestros hermanos, nuestras culpas, miedos, carencias y ataques, y luego percibimos lo que hemos proyectado previamente, como culpabilidad de los otros. Con ello busco liberarme de mi propia culpabilidad, adjudicándosela a mis hermanos, mientras proclamó mi inocencia mientras acuso y condeno a los otros.

Todos los días recreamos y afirmamos la separación a través de nuestros juicios. De esta manera siempre voy a desconfiar de mis hermanos, a quienes veré como competidores, enemigos, culpables y merecedores de castigo. Cuando los acuso los ataco, y entonces creo defensas para protegerme de los contraataques. He quedado atrapado en una espiral de miedos y ataques que parecieran no tener fin. He perdido la paz.

La única solución es cambiar de enfoque en mi percepción. Hacerme consciente de mis juicios y cuestionarlos. Determinar qué es lo que verdaderamente quiero ver:.
Quiero ver amor o quiero ver miedo?
Quiero ver conflicto o quiero ver paz?
Quiero ver sufrimiento o Quero ver paz?
Quiero ver carencias y limitaciones o quiero ver plenitud y abundancia?
Quiero ver con los ojos del ego o quiero ver con los ojos del amor?
Quiero tener al ego como mi guía y maestro o prefiero al Espíritu Santo?
En esto consiste el cambio de enfoque que nos está proponiendo la lección. Con qué lentes quiero ver el mundo? Con los lentes del juicio y la culpabilidad, o con los lentes del amor y el perdón?

Si elegimos ver con los ojos del ego, seguiremos atrapados en la culpa, el miedo, el ataque, la enfermedad y la muerte. Si elegimos ver con los ojos del amor, perdonaremos todos nuestros juicios, y veremos solo la inocencia de nuestros hermanos, veremos más allá de sus errores, más allá de sus cuerpos, y contemplaremos los seres de luz y amor que son, en ese momento, contemplaremos nuestra propia luz, pues estaremos viendo con la visión de Cristo. Esto es lo que significa la idea de hoy:
“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”
cuando me digo que confío en mis hermanos, he decidido ver su inocencia, y ellos reflejaran mi propia inocencia. He recuperado mi confianza y mi paz. He vencido una de las resistencias que me impedían avanzar en mi camino de regreso al Cielo. La desconfianza en mis propias capacidades para sanar mi mente y reconocer mi inocencia.

Para lograr esto debo hacer mi práctica en el ahora, en el momento presente. Si me sitúo en el tiempo, (pasado-futuro) estaré condenado a emitir un juicio y quedar preso del mismo.
Así que cada relación que tenga a lo largo del día será una magnífica oportunidad para sanar y perdonar. Cada vez que identifique un juicio, me detengo y me digo:
“No es esto lo que quiero contemplar.”
“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”
En otras palabras, no quiero juzgar a mi hermano ahora, lo único que quiero es ver su inocencia, su paz y su amor. Al dejar atrás los juicios, las críticas, las condenas, las opiniones acusadoras, las prevenciones y los ataques, estoy eligiendo de nuevo a favor del amor, de sanar mi mente a través del perdón. En ese momento, en ese instante santo, la eternidad abre sus puertas para bendecirme con el amor que soy. Cuando elijo ver ahora solo la inocencia de mis hermanos, “cuando esto sea lo único que queramos ver y lo único que busquemos en nombre de la verdadera percepción, los ojos de Cristo se volverán inevitablemente los nuestros.” para que podamos ver con la visión de Cristo debemos aprender a ver solo inocencia y paz, y eso es lo que vamos a practicar hoy. Y si lo hacemos, el Amor que Cristo siente por nosotros “se volverá también el nuestro.”

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 o 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia las siguientes palabras:

“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, hazte el proposito de renunciar a todo juicio y solo ver la inocencia de tus hermanos. A confiar que más allá de los errores que crees ver en ellos, hay un ser de luz y de amor igual que tu, y que eres uno con ellos, igual que ellos son uno contigo, pues somos una sola mente que Dios creó una contigo.
Entrégale al Espíritu Santo todo juicio o condena que hayas hecho en el pasado contra tus hermanos, y contemplalos ahora libres de toda culpa, de todo juicio, tan inocentes como tu.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito de recordar la inocencia de mis hermanos y la mía propia, diciéndome:

“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”

RESPUESTA A LA TENTACION:

Cada vez que te sientas tentado de criticar, culpar, condenar, o atacar a un hermano, detente inmediatamente y te dices:

“No es esto lo que quiero contemplar.”
“Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.”

Debemos decirnos que no queremos contemplar a mis hermanos con desconfianza, con miedo o viéndolos culpables y condenarlos. Dejamos de emitir juicios y elegimos ver sólo inocencia y nada más que inocencia.

Accederé a la paz en el momento que deje de hacer juicios, de criticar y condenar a mis hermanos, de verlos con la desconfianza del miedo y la sospecha. Solo cuando esté dispuesto a ver la inocencia de mis hermanos podre ver mi propia inocencia. Solo cuando esté decidido a confiar en mis hermanos podré tener confianza en mi mismo. Solo cuando elija ver con los ojos del amor podré contemplar el amor que soy. Perdónate todos los juicios que se presenten hoy, y sanaras tu mente, hazte a un lado, deja de culpar, y pídele al Espíritu Santo de que te ayude a ver a tus hermanos con los ojos del amor y la paz, y el amor y la paz serán tuyas, siempre han sido tuyas, pero lo olvidaste cuando elegiste la separación y la culpabilidad, hoy recordaremos, pues hoy elegimos percibir con los ojos del perdón y el amor, hoy elegimos ver solo la inocencia que somos.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

https://oscargomezdiez.com/

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