LECCIÓN 174



LECCIÓN 174


PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 o 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

1. (157) “En Su Presencia he de estar ahora.”

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

(158) “Hoy aprendo a dar tal como recibo.”

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, con mucha fe y convicción reconoces el Amor de Dios y que tú también lo eres por ser Su Hijo bien amado, así que pídele al Espíritu Santo que te ayude a experimentar el amor que eres, y te lleve a contemplar a Dios, y en medio de la quietud y el  silencio déjate ir, poderosos compañeros te guiarán.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito de recordar y aceptar a Dios,  reconociendo que Su Amor es también el mío, solo debo aceptarlo, y permitirme experimentarlo, y en silencio y quietud nos decimos:

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

1. (157) “En Su Presencia he de estar ahora.”

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

(158) “Hoy aprendo a dar tal como recibo.”

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

PENSAMIENTO CENTRAL:

Recordemos que tenemos un pensamiento central a lo largo de los 10 días de repaso:

“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.”

Utilizaremos este pensamiento central antes y después de cada una de las 2 lecciones de repaso, como si las estuviéramos envolviendo en esta idea  central, con el propósito de “mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día.”

La intensidad que se nos pide para la práctica es cada vez mayor: “con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día.”

Recordaremos y repetiremos este pensamiento a lo largo del día, lo utilizaremos como como si se tratara de un mantra, o como si estuviéramos practicando un rosario.

OREMOS PIDIENDO GUÍA EN NUESTRAS PRÁCTICAS:

Para ello haremos diariamente a lo largo de este repaso la siguiente oración en la que pedimos guía y fortaleza a Dios:

“Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.”
“De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. Si tropezamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.”
Amén.

En este mundo de cuerpos separados, y muchas veces en conflicto, en el que experimentamos miedos y necesidades, en nuestros primeros pasos de sanación interior,  no es muy  difícil comprender que todo lo que hago, digo respecto al mundo y a los otros, me lo estoy haciendo o diciendo a mi mismo. Los otros, el mundo, no son más que una proyección mental de mis propias culpas inconscientes que busco deshacerme de ellas, proyectándolas, de ahí que solo percibo mis propias imágenes, mis propios pensamientos que el espejo del mundo me refleja. Pero cuando acepto la presencia del amor en mi mente, cuando acepto la presencia del Espíritu Santo y su amorosa guía, cuando recibo la luz sanadora de los milagros y el perdón, entonces puedo elegir decir: “Hoy aprendo a dar tal como recibo.” pues he aprendido a discernir entre lo amoroso y lo que no lo es, me reconozco en mis hermanos, avanzo hacia la unidad, y el Amor se convierte en mi propósito, en mi anhelo, por lo que proclamo desde el fondo de mi corazón: “En Su Presencia he de estar ahora.” pues he aceptado que el Amor y yo somos Uno, siempre lo hemos sido y siempre lo seremos, gracias Padre por recordármelo.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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