LECCIÓN 169



LECCIÓN 169

“Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado.”

En esta lección vamos a conocer la definición de varios e importantes conceptos, tales como: la gracia de Dios, el guion del Espíritu Santo, la faz de Cristo, la presente eternidad y su relación con el tiempo, entre otros. Esta es una lección que podernos catalogar del primer nivel, esto es, del nivel mas metafísico del Curso de Milagros. Aprenderemos a pedir la gracia de Dios para luego compartirla.

En la lección anterior habíamos visto que la gracia de Dios es el mayor regalo que recibimos antes de volver de manera definitiva a los brazos de Dios. En esta lección se precisan  más sus características:
“La gracia es el atributo del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la unidad de la verdad.” la gracia de Dios es el estado más cercano al Cielo que podemos experimentar desde este mundo.

“Es la aspiración más elevada que se puede tener en el mundo, pues conduce más allá de él.” cuando elegimos volver a Dios, a través de los milagros y el perdón, obtener la gracia de Dios, sería nuestra mayor aspiración espiritual en este mundo.

“Se encuentra más allá del aprendizaje”  “La gracia no es algo que se aprende.” esto quiere decir que la gracia de Dios no se aprende, a la manera como hacemos con el perdón, pues la gracia de Dios es una decisión que Dios toma en su momento, no depende de nosotros. Lo que sí depende de nosotros es prepararnos a través del perdón, sanando nuestra mente, de tal manera que este receptiva para el momento que Dios dé el último paso y extienda Sus Brazos hacia nosotros.

“La gracia es la aceptación del amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo.” la gracia la podremos obtener después de aceptar plenamente a Dios en este mundo, para lo que debemos perdonar el odio y el miedo.  Mientras creamos que el miedo y el odio  sean reales, será imposible que podamos ver a Dios, no porque Él no lo quiera, sino porque nosotros no lo podremos ver.
“La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar.” la meta del  curso es enseñarnos a perdonar, a sanar nuestra mente, a aprender a escuchar la Voz del Espíritu Santo que nos guiará desde el mundo ilusorio al mundo real. Este Curso nos puede llevar a las puertas del Cielo, en la que Dios da el último paso y nos alza en Sus Brazos. La gracia de Dios, no se aprende ni se enseña. Si hemos practicado bien, las enseñanzas nos llevará hasta el momento en que  Dios dispone directamente. La gracia de Dios es una experiencia tan extraordinaria que no se puede describir con palabras, sólo se puede experimentar.

¿QUE ES DIOS? Y ¿QUE ES LA UNIDAD?

“La unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él.”

“Decimos “Dios es”; y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido.”
Desde nuestra percepción en este mundo es imposible definir o describir a Dios, pues Él está más allá de este mundo, está más allá de la percepción y de sus órganos sensoriales, carecemos de la visión de la totalidad, del Conocimiento todo abarcante de Dios. Con la gracia  podremos experimentar a Dios pero difícilmente describirlo con palabras, pues estas son símbolos de símbolos, por lo tanto, están doblemente alejadas con la realidad. La comunicación en el Cielo no utiliza palabras, pues no hay  cuerpos, ni órganos de fonación.

EL ETERNO PRESENTE:

En este mundo concebimos el tiempo de forma lineal: pasado, presente y futuro. Nos cuesta mucho concebir la eternidad, y a lo sumo la consideramos como un tiempo que no tiene fin, o sea, la seguimos interpretando desde la lógica del tiempo.
Esta lección nos están planteando un ejercicio opuesto. El tiempo observado desde la  eternidad. En primer lugar, se considera que no es  real, que es una ilusión. Y como tal está fuera de la eternidad. Pero cuando se le da un nuevo significado al tiempo, para que sea útil para nuestro aprendizaje, se tiene que reconocer que el tiempo tiene un principio y un fin, y mirado desde la eternidad, el tiempo sería una fracción dentro de la eternidad. Desde esta perspectiva: “Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y completo.” en nuestra mente real, la que sigue conectada con la eternidad, ya sabemos el contenido del aprendizaje, es como si estuviéramos recordando, viendo la película de una historia que ya vivimos. Por ello, “Hemos repetido en varias ocasiones que no haces sino emprender una jornada que ya concluyó.”
La gracia de Dios “hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles.”

Cuando despertemos definitivamente del sueño de separación, “El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él.” Padre e Hijo vuelven a ser Uno, pues no hay un espacio donde termine el Padre y donde comienza el Hijo. El Hijo es sólo una extensión del Padre, pero nunca está aparte de Él.

Cuando esto suceda: “El mundo jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante.” desde esta perspectiva, el momento que la mente decida volver a Dios es irrelevante, pese a que ese momento ya está definido.

NUESTRA FUNCIÓN Y EL GUIÓN DEL ESPÍRITU SANTO:

Cuando el ego escribió el guion de la separación, que es lo que vinimos a experimentar en este mundo, el Espíritu Santo escribió el guion de la salvación, y lo “reconoció como perfectamente realizado.” para el Espíritu Santo ya todo ocurrió. Pero para nosotros en el mundo, creemos que va a ocurrir, pues estamos atrapados dentro del tiempo. Por eso nos cuesta comprenderlo, más “Cuando la revelación de tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente.”
Así que no es necesario gastar por ahora tanta energía a comprender, lo que nos parece incomprensible. Jesús nos recuerda que todavía tenemos mucho por hacer en relación al perdón y la sanación de nuestra mente antes de llegar a los estados mas avanzados en los que podremos comprender  la eternidad y experimentar directamente a Dios. Por ahora pidamos que se nos conceda la gracia, aceptémosla con amor y devoción. Para ello debemos perdonar y seguir perdonando hasta que estemos listos para recibir el regalo de la gracia de Dios.

LA TEMPORALIDAD DE LA GRACIA:

“La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso.” Jesús nos recuerda que la experiencia de la gracia no es permanente, nos saca temporalmente del tiempo y por un instante nos introduce en la eternidad.

“Mas ese lapso es suficiente.” pues no volveremos a ser los mismos después de haber experimentado directamente a Dios. Volveremos al mundo a compartir la luz que refulge en nuestro rostro, bendiciendo al mundo con nuestra presencia y nuestro amor.

LA FAZ DE CRISTO:

“¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que se adentró por un momento en la intemporalidad y al volver trajo consigo -para bendecir al mundo- un claro reflejo de la unidad que experimentó allí?”
Aquí la faz de Cristo es la de aquel que contempló a Dios por un momento y regresa a compartir Su luz y Su Amor.

No alcanzaré la eternidad para siempre mientras exista una parte de mi dormida y  sumida en la ignorancia, necesitare dar testimonio de la verdad.
La gracia de Dios es una experiencia transformadora, que después de haber contemplado la luz del Amor y de la unidad con Dios, traigo al mundo estos regalos y elijo compartirlo con todos mis hermanos, con la convicción que todo regalo que doy, es a mi mismo a quien se lo doy.

Con gratitud comparto los dones que la gracia me otorgó. Pues “Es a ti mismo a quien se los traes.”

Sabiendo que es la gracia, la extraordinaria vivencia de una comunicación directa con Dios, que transformará mi vida para siempre, y que me ayudara a culminar con éxito mi función en este mundo, pido con fervor que se me conceda la gracia de Dios, en eso consiste la práctica de hoy.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 o 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, con mucha fe y convicción reconoce el Amor de Dios, y pide que se te conceda el don de la gracia de Dios. Y déjate ir con la certeza que el Espíritu Santo te llevará ante la presencia de Dios y Él te arropara en Sus amorosos Brazos.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito de recordar y aceptar a Dios,  y confiando que Él nos concederá Su gracia, nos decimos en silencio:

“Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.”

Cuando nos fijemos tener como nuestro único objetivo en este mundo obtener la gracia de Dios, cumpliremos con entusiasmo nuestra única función en este mundo, perdonar todo lo que no sea amoroso hasta que el Amor que somos se nos revele en toda magnificencia y llenos de gozo y plenitud, podamos decir hemos llegado, gracias Padre por todas tus bendiciones, gracias Padre por tu infinito Amor.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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