LECCIÓN 168



LECCIÓN 168

“Tu gracia me es dada. La reclamo ahora.”

Como siempre Un Curso de Milagros introduce términos bíblicos, que nos los define explícitamente, pero que quizás reinterpreta dentro del marco conceptual del Curso. Es el caso de la lección de hoy con el concepto de “la gracia de Dios”

¿QUE ES LA GRACIA DE DIOS?

La gracia de Dios aparece en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

“En el Antiguo Testamento implica una actitud magnánima de benevolencia gratuita por parte de Dios que se concreta luego en los bienes que el receptor de tal gracia obtiene.”

En el Nuevo Testamento se consideran ejemplos de gracia de Dios el anuncio a  María por parte del Arcángel que le anuncia que será la madre de Jesús, o la misión evangelizadora y el sacrificio de Jesús, que  también se consideran una gracia de Dios dentro de la teología cristiana.

Se considera que el  Apóstol Pablo recibe la gracia de Dios, cuando tres veces pide que se le libere de pensamientos que lo atormentaban y tres veces recibió la misma respuesta: “Mi gracia te basta,  Mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza” (2 Corintios 12:9). En otras traducciones dice: “Mi amor te basta”, con lo que se equipara la gracia con el amor de Dios, que está muy en consonancia con lo que esta lección va a exponer.

Esta lección termina con la siguiente oración que deberíamos aprender y practicar durante el día de hoy:

“Tu gracia me es dada. La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.”

Con esta oración podemos deducir que el Amor de Dios, que la gracia de Dios siempre me ha sido dada, que puedo disponer de ella en cualquier momento. Para ello debo ir hacia mi Padre y pedirle que Él venga hacia mí, pues soy el Hijo que Él ama. En este caso la gracia de Dios sería el reencuentro del Padre y el Hijo que siempre han estados unidos en un Amor eterno e indisoluble.

El amor de Dios se nos ha dado siempre. Dios nos ha hablado a través de Su Voz. Su Presencia siempre ha estado disponible, hemos sido nosotros los que decidimos negarlo, olvidarlo, no escucharlo ni verlo. Dios nunca ha dejado ni dejará de amarnos, y seguirá amándonos cuando despertemos de este sueño de separación. “Su gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor.”

Pero la  mayor expresión de la gracia de Dios, es aquella que experimentaremos  después que hayamos realizado todo nuestro trabajo de perdón, cuando hayamos pasado del mundo ilusorio al mundo real, al mundo feliz y perdonado, entonces recibiremos la mayor gracia de Dios: “Se trata del regalo mediante el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él Mismo el último paso de la salvación.” el último paso de la salvación lo da Dios, cuando sale al encuentro de Su Hijo, los pasos previos deben ser nuestros.

“al final es Él Mismo Quien viene, y tomándonos en Sus Brazos hace que todas las telarañas de nuestro sueño desaparezcan. Su regalo de gracia es algo más que una simple respuesta,” es la sanación total de nuestras mentes, Su Presencia y Su luz tienen un extraordinario efecto sanador sobre los últimos vestigios de ego  que pudiésemos tener todavía.

“pues restaura todas las memorias que la mente que duerme había olvidado y toda la certeza acerca del significado del Amor.” en ese momento, Dios  restaura totalmente nuestras mentes, recordaremos completamente lo que  somos, y toda duda que tuviésemos será reemplazada por la certeza del amor.

“Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas.”.  La gracia de Dios siempre ha estado disponible para nosotros, pues el Amor de Dios es incondicional es una Fuente infinita que solo emana Amor. Para acceder a esa Fuente de Amor, lo único que debemos de hacer es dejar de negarlo, debemos reconocerlo y aceptarlo, no se nos pide nada más, pero tampoco nada menos.

Todos los pasos previos para la salvación los aprendemos de la mano del Espíritu Santo, excepto este, el de la gracia final de Dios, que requiere que se lo pidamos directamente a El. Esto es lo que vamos a aprender y practicar hoy, pues “Nuestra fe radica en el Dador, no en nuestra aceptación.” nuestra fe radica en Dios, Él es quien le da  realidad a nuestra fe, nuestra aceptación es el paso previo, el último lo dará Dios, para ello debemos pedirlo.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 o 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Tu gracia me es dada. La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, con mucha fe y convicción reconoce el Amor de Dios, acéptalo, es lo único que  necesitas para experimentarlo, tenga la certeza que Él vendrá a ti y Te recogerá con Sus amorosos brazos, pues el Amor siempre responde a los llamados que se le hacen.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:


Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito de recordar y aceptar a Dios,  confía que Él está contigo, que siempre lo ha estado, y con esa devoción nos decimos:

“Tu gracia me es dada. La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.”

El Amor de Dios es su mayor gracia, su mayor regalo. Su Amor nos ha estado  ayudando a despertar, a perdonar nuestros errores de percepción. El Espíritu Santo nos ayuda a pasar de la percepción y juicios del ego a la visión de Cristo, a la visión del amor, que es la antesala del conocimiento de la totalidad, la forma como Dios ve y conoce. Podemos experimentar a Dios, pues disponemos de Su gracia, sólo tenemos que reconocerla y pedirla, dejemos a un lado todas nuestras dudas, toda negación de Dios que hayamos pensado, y con mucha fe y certeza marchemos hacia el encuentro con la Fuente de todo Amor y toda Dicha, y cuando contemplemos Su respuesta, lo único que experimentaremos es un gozo infinito de SER.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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