LECCIÓN 166



LECCIÓN 166

“Se me han confiado los dones de Dios.”

Esta lección busca explicarnos las paradojas del ego, que sabiendo que  está atrapado en la  trampa que el mismo fabricó, rehúye de la ayuda para sanar la mente y regresar a Dios, pues el retorno a la unidad implica la desaparición de su yo individual, lo que considera su más preciado tesoro. Así que prefiere seguir  arrastrando sus miserias por este mundo, sufriendo sus culpas, miedos, carencias y enfermedades, antes que aceptar los regalos y la ayuda que Dios le ofrece.

La lección introduce dos conceptos bíblicos:
“los dones de Dios”
“el toque de Cristo”
La lección no los define, pero podemos deducir su alcance a partir de las referencias bíblicas. Veamos el primero:
“los dones de Dios” se considera un don de Dios, una dádiva, un regalo, un presente que Dios le  hace a alguien, por ejemplo, el don de hablar lenguas, el don de curar, el don del Espíritu Santo, el don de la sabiduría, etc existe todo un debate teológico sobre qué se considera un don de Dios y que no, por ejemplo, se discute si la fe es o no un don de Dios.

Esta lección nos muestra un alcance mayor de los dones de Dios. No está limitado a una persona especifica sino a todos Sus Hijos, esto quiere decir, que Dios no tiene un Hijo preferido al que le ofrece de manera exclusiva  Sus regalos y otros hijos a los cuales les da menos o no les da nada. En este caso no sería un Padre amoroso y justo, contrariamente, Él encarna la totalidad del Amor. Igualmente Dios no ofrece un regalo específico y niega otros, como si estuviese acumulando para si tesoros que tiene reservados exclusivamente para Él, pues en ese caso, no sería el Dios de la plenitud, de la generosidad y de la  abundancia todo abarcante,  en ese caso Dios se estaría negando a sí mismo.
“Se te ha dado todo.” aquí nos está diciendo que Dios nos ha dado todos sus regalos, que no se ha quedado con alguno.
“Él da sin hacer excepciones y sin reservarse nada que pudiera contribuir a tu felicidad.”

Ahora nos podemos preguntar que tiene que ver  los dones de Dios con la separación y la paradoja de nuestro ego?

Pues que somos prisioneros de nuestras propias culpas y miedos, por un lado, tememos a un supuesto castigo de Dios, y por otro lado, queremos conservar nuestro yo individual  como nuestro más preciado bien. Para  regresar a Dios debo perdonarme mis culpas y miedos, pero tambien debo entender que no pierdo nada en este mundo, pues este mundo no es nada, y en el Cielo lo tengo todo. Para acceder a los dones de Dios solo debo hacer algo:
“a menos que tu voluntad sea una con la Suya, no podrás recibir Sus dones.” mientras siga creyendo en la falsa voluntad del ego, estoy negando la Voluntad de Dios y también estoy negando Sus dones.
Pese a la negación de nuestra mente falsa, “No obstante, los dones de Dios lo acompañan en su solitario e insensato vagar, aunque él no se dé cuenta. No puede perderlos. Pero no ve lo que se le ha dado.” los dones de Dios son un hecho, son reales, así los neguemos seguirán acompañándonos hasta que decidamos aceptarlos, hasta que decidamos unir nuestra voluntad a la Voluntad de Dios.

Y para ello contamos con una poderosa ayuda: “el toque de Cristo”, también conocido en la Biblia como “el toque del Maestro”, que era la forma en que Jesús curaba a los enfermos: tocaba al ciego y este veía, tocaba al leproso y este sanaba.

“no vaya a ser que sientas el toque de Cristo sobre tu hombro y percibas Su amorosa mano apuntando hacia tus dones.”  pese a nuestros miedos y temores, Cristo siempre estará a nuestro lado, tocando nuestro hombro para recordarnos quienes somos y para señalarnos el camino, para mostrarnos los dones de Dios que nos esperan hasta que decidamos reclamarlos como propios. Cristo nos enseñará que el mundo que vemos no es  real, nos enseñará a reírnos de nuestras propias ilusiones, a sanar nuestras heridas y a disfrutar con felicidad de los regalos que Dios nos ha dado.

Una vez que nos hemos sanado, que gozamos de la paz y la felicidad, debemos cumplir una misión en este mundo:
“al tocarte ha hecho que seas igual que Él. Los dones que posees no son sólo para ti. Ahora tienes que aprender a dar lo que Él vino a ofrecerte.” debemos cumplir con el principio de dar y recibir, pues es la única manera en que  hago realmente míos los dones de Dios.

“Dios les ha encomendado a todos los que reciben Sus dones que a su vez los den. Él ha compartido Su gozo contigo. Ahora tú vas a compartirlo con el mundo.” de eso se trata la práctica de esta lección, aceptar los regalos de Dios, y una vez los esté disfrutando los comparto con mis hermanos. Mi propia paz y felicidad son el mejor ejemplo y la mejor enseñanza para la salvación.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 ó 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Se me han confiado los dones de Dios.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, con mucho fervor le agradeces al Cristo en ti, su toque de amor y sanación, su guía y su compañía, le pides que te ayude a unir tu voluntad a la de Dios, a aceptar los dones que Él te ha regalado, y una vez que has recibido y estás disfrutando de los regalos de Dios, eliges compartir los dones de Dios con todos tus hermanos, con la certeza que todos somos el Hijo de Dios y todos marchamos juntos hacia nuestro Padre.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:


Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito, unir  nuestra voluntad con la de Dios, de aceptar los regalos que Dios nos dio, de agradecer el toque de Cristo y de compartir los dones que Dios nos regaló, y en silencio nos decimos:

“Se me han confiado los dones de Dios.”

Dios ha dado Su respuesta a nuestra creencia en la separación y a nuestro deseo de morir. Y esta ilusión ha sido sustituida por la visión de Cristo, que nos muestra un mundo perdonado, nos señala los dones que Dios nos ha regalado, nos enseña a dejar atrás todo el pasado con sus miedos y carencias y nos muestra los infinitos tesoros que nos aguardan en el Cielo. Marchemos junto con Cristo y todos nuestros hermanos hacia el glorioso reencuentro del Ser que somos con el Padre de lo que siempre hemos sido, y le damos  infinitas gracias por Su infinito Amor.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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