LECCIÓN 160

LECCIÓN 160

“Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.”

En el estado del Cielo, el Amor es total, absoluto, todo abarcante y sin opuestos, pues el Amor es lo que Dios es. Así que nuestro Hogar eterno es el Amor, es Dios, es el Cielo.

La separación fue la negación del amor y de la unidad, y dio lugar a este mundo de opuestos, y nos olvidamos de quienes somos realmente. Vagamos por el mundo cual hijo pródigo que abandona su hogar y se pierde a si mismo. No sabe quien es, por lo tanto, no sabe cómo regresar a su verdadero hogar, pues ha permitido que un extraño gobierne su mente: el ego. Y ese extraño que arrastra tras de sí la culpa de la separación busca deshacerse de ella y la proyecta sobre los otros a los que ve como una amenaza, los ve como enemigos, teme sus ataques, construye defensas, ataca, se defiende, en una espiral que no parece tener fin, pues ese extraño se ha enquistado en tu mente, a ese extraño lo llamamos miedo, y en este mundo aparece como lo opuesto al amor.

Tenemos miedo a todo y a todos, tenemos miedo a las pérdidas, a los ataques, a la destrucción, hasta llegar al peor de todos los miedos: el miedo a la muerte. Recordemos que tras la separación surge el miedo, por la creencia en un supuesto castigo divino, y el peor castigo de todos es la muerte, ese es nuestro mayor miedo, eso es lo que nos recuerda el mito del pecado original, que recreamos todos los días, generación tras generación, arrastrando una culpa que pareciera que nada ni nadie nos la pudiera quitar de encima.

El miedo es ese extraño que invitamos a nuestras mentes divididas en remplazo del Amor. Ahora ese extraño que crees que te habita considera que está en su hogar y que tú eres un extraño, se ha invertido la realidad y te has perdido en el laberinto de los pensamientos de la separación, y pareciera imposible salir de allí sin la ayuda de un milagro.

El milagro llegará a rescatarte, pues el Amor no se olvida de nadie, pero para ello debes reconocerlo, aceptarlo, elegirlo. Sin tú voluntad de ser libre jamás lo serás, realmente lo serás, solo que aplazas tu liberación, la sanación de tu mente y el regreso a tu verdadero hogar.

Esta lección nos reitera la metodología del Curso, que es sencilla, pero requiere disciplina y constancia de nuestra parte para que sea eficaz y podamos disfrutar de sus resultados. El método se expone a lo largo de la lección, desde la idea del día:
“Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.” aquí nos está diciendo que recordemos y afirmemos lo que somos y neguemos lo que no somos. Que elijamos siempre el amor y nos decidamos solo por el amor. Que perdónenos siempre lo que no es real en nosotros, en el caso de hoy el miedo, para que lo que es real emerja y brille en nuestra consciencia. Que recordemos a Cristo pues Él nunca se ha olvidado de nosotros. Que Cristo siempre nos contempla con amor, sin juicio y sin condena. Que nos invita a que contemplemos a todos nuestros hermanos de la misma manera, pues si no lo hacemos nos olvidamos de Cristo y nos olvidamos de nosotros mismos. Y como aprendimos en las lecciones pasadas, debemos desarrollar la visión de Cristo, la visión del amor y contemplar a nuestros hermanos más allá del error, más allá de cualquier supuesta culpa, renunciando al juicio y al ataque y sólo ver la luz de lo que son: los perfectos Hijos de Dios, tan inocentes como nosotros, en ese momento ya no vemos enemigos ni competidores, sólo vemos hermanos, solo nos vemos a nosotros mismos. El Amor ha venido en rescate del amor, la salvación ha llegado y nos conduce de regreso a nuestro Hogar eterno. El miedo queda atrás, el amor brilla adelante, nuestro Hogar nos espera y marchamos con la alegría y la gratitud de quien tiene certeza de quien es y para donde va.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 ó 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia las siguientes palabras:

“Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, le pides al Espíritu Santo que te ayude a recordar que eres solo amor, que el amor es tu hogar, y que el miedo es un extraño, que te había quitado la paz, y elijes abandonar el miedo, se lo entregas al Espíritu Santo para que lo deshaga por ti y lo reemplace por el amor que eres.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito, de pedir ver a nuestros hermanos con la visión de Cristo, a perdonar todo aquello que nos impida ver la inocencia en ellos, pues de lo contrario, no vería mi propia inocencia, así que me lo recordaré diciendo:

“Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.”

Pídele al Espíritu Santo que te ayude a ver a todos tus hermanos con la visión de Cristo, con la visión del perdón y del amor, verás como el miedo desaparece al no ver enemigos, al no temer a ningún futuro incierto, pues te has situado en el presente, has perdonado el pasado y has puesto el futuro en las manos de Dios.

RESPUESTA A LA TENTACION:

Si a lo largo del día sientes miedo o algún temor que te hace sentir inseguro y vulnerable, recuerda responder con la idea del día:

“Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí.”

Recordar lo que somos: amor, es el mejor remedio para sanarnos de lo que no somos: miedo. Recuérdalo en todo momento, en todo lugar, acéptalo, asúmelo, practícalo sonriendo desde tu corazón al corazón de todos los hermanos que te cruces en tu camino, pues al reconocerlos a ellos estás reconociendo al Cristo en ti, estás expulsando a ese extraño que se había introducido en tu mente para negar al amor y erigir al miedo como un dictador, que te atormentaba día tras día y noche tras noche, en un laberinto de temores imaginarios que te alejaban de la realidad que eres. Recuerda no caminas solo pues el Amor no se olvida de nadie y siempre marchará a tu lado guiándote por los senderos que conducen a la paz y a la felicidad. El amor siempre estará en ti pues nunca se ha ido de ti.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

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