LECCIÓN 159

LECCIÓN 159

“Doy los milagros que he recibido.”

Esta lección es una continuidad de la de ayer, en la que se profundiza en el principio de dar y recibir y en la visión de Cristo.
El nombre de la idea hoy es casi idéntica a la anterior, la diferencia está en la especificidad que ofrezco hoy:  los milagros.

Vamos a aprender como ofreciendo los milagros que ya hemos recibido, reconocemos que los tenemos, y que se incrementaran cada vez que se los damos a nuestros hermanos.

QUE ES LA VISIÓN DE CRISTO?

Ayer habíamos examinado que la visión de Cristo la vamos adquiriendo cada vez que perdonamos, corriendo los velos de culpa y condena que nos separaba de nuestros hermanos,  mirando más allá de los errores que aparentemente han cometido, lo que nos permite  contemplar lo que realmente son: la luz del amor.

Veamos como describe la lección a la visión de Cristo:

“La visión de Cristo es un milagro.”

– La visión de Cristo “refleja el Amor Eterno y el renacimiento de un amor que, aunque nunca muere, se ha mantenido velado.”

“La visión de Cristo representa el Cielo,” pues lo que ve es el mundo real, el mundo perdonado, muy parecido al  Cielo y la antesala al mismo.

“La visión de Cristo es el milagro del que emanan todos los demás milagros.” es la fuente de los milagros.

– La visión de Cristo “Es el vínculo mediante el cual el que da y el que recibe se unen en el proceso de extensión aquí en la tierra, tal como son uno en el Cielo.”

– “La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos.” es el puente entre este mundo ilusorio y el mundo real, el mundo perdonado, que nos lleva de regreso al Cielo.

– “La visión de Cristo es la tierra santa donde las azucenas del perdón echan raíces. Ése es su hogar.” la visión de Cristo es el jardín del perdón, cada azucena representa un acto de perdón, que se la ofrecernos al mundo y a nosotros mismos, cada flor de perdón que ofrecernos es un paso más en la  sanación de nuestras mentes.

EL ALMACÉN DE TU MENTE:

Recordemos la lección de ayer, que nos decía que somos una mente, que nos encontramos dentro de la Mente de Dios. Somos una mente libre de pecado y exenta de todo miedo. Este regalo se nos dio en forma de conocimiento, y  es nuestra herencia natural, pues seguimos siendo tal como Dios nos creó, una mente eterna, impecable y amorosa.

En este mundo parece que  tenemos una mente dividida, una gobernada por el ego y la otra por el Espíritu Santo.

Las ideas no abandonan su fuente, si somos una idea en la Mente de Dios, tanto el recuerdo de Dios como Su Conocimiento permanecen en nuestra mente, así sea en estado latente, hasta que despertemos de este sueño de separación.

El Espíritu Santo ha  depositado en nuestra mente real, los regalos de la visión de Cristo, los milagros y el perdón, esos tesoros ya están en el almacén de nuestra mente, pero no somos conscientes que los tenemos, por eso debemos darlos, para reconocer que son nuestros y que se multiplican cada vez que los damos.

Así que en el almacén de nuestra mente, conservamos el recuerdo de Dios, el amor que somos, nuestra impecabilidad y nuestra consciencia de unidad con toda la  Creación, con Dios y todos nuestros hermanos. Esa parte real de nuestra mente, es nuestro almacén donde se conserva el amor, la paz, la dicha y la plenitud como perfectos Hijos de Dios. Son los regalos que hemos recibido del Padre, y son los  regalos que podemos ofrecer al mundo para sanarlo y sanarnos.
“No hay milagro que no puedas dar, pues todos te han sido dados.” La  respuesta del Cielo a la separación se dio en el mismo instante que esta pareció ocurrir, el Espíritu Santo, la Expiación, los milagros, el perdón y la visión de Cristo, son parte de esa respuesta que nos llegan en forma de regalos.
” Recíbelos ahora abriendo el almacén de tu mente donde se encuentran y dándoselos al mundo.”
De ahí que la lección empiece a recordarnos  los tesoros que ya se nos dieron y que disponemos:

“Nadie puede dar lo que no ha recibido. Para dar algo es preciso poseerlo antes.”
A diferencia de las leyes del mundo que cree que para poseer algo debe conservarlo, la salvación nos enseña lo contrario, cuando damos es cuando reconocernos que ya lo habíamos recibido, que ya es nuestro, y nunca dejará de serlo, pues el Amor no se fracciona cuando lo das, por el contrario se extiende, y se extiende eternamente.
A partir de ahí todo es comprensión, perdón y plenitud:
“Comprendes que estás sano cuando ofreces curación: Aceptas que el perdón se ha consumado en ti cuando perdonas.” la lista puede ser extensa, comprendes que tienes paz cuando das paz, comprendes que eres feliz cuando compartes tu alegría, ofrece todo aquello que crees no tener y te darás cuenta que ya lo tienes, de eso se trata la lección de hoy. Pero sobre todo perdona todo lo que crees carecer pues no es más que una ilusión, pues el Hijo de Dios lo tiene todo, pues Él lo es todo.

“En tu hermano te reconoces a ti mismo, y así, te das cuenta de que eres pleno.” este es un mundo de mentes que se creen separadas. La sanación pasa por perdonar la creencia en la separación y restablecer la unidad, cuando me reconozco en mis hermanos, reconozco mi plenitud y mi integridad como Hijo de Dios. Ofrecerles a mis hermanos la visión de Cristo, los milagros y el perdón, es la única manera de sanarme junto con ellos. Ese es el propósito de la lección de hoy. Cuando ofrezco la visión de Cristo y los milagros a mis hermanos, estoy afirmando que no veo pecado ni culpas en ellos y tampoco en mi, pero si veo alguna mancha en mis hermanos, voy al jardín de la visión de Cristo y les traigo una azucena de perdón.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 ó 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Doy los milagros que he recibido.”

Y en la medida que te relajas, y en profundo silencio interior, le pides al Espíritu Santo que te ayude a ver a todos tus hermanos con la visión de Cristo, con la visión del perdón y del amor.

Puedes visualizar que traes del jardín del mundo real una azucena y se la ofreces a cada hermano que se cruce por tu mente, y se las entregas deseándoles paz, amor, dicha, plenitud, sanación o perdón.
También puedes visualizar que le ofreces a tus hermanos la visión de Cristo, los milagros o el perdón que el Espíritu Santo te regaló y ahora tú haces lo mismo con tus hermanos, de tal manera que incrementas tus tesoros de amor en el almacén de tu mente.

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Nos sentaremos un par de minutos cada hora, en silencio a reiterar nuestro único propósito, de pedir ver a nuestros hermanos con la visión de Cristo, a perdonar todo aquello que nos impida ver la inocencia en ellos, pues de lo contrario, no vería mi propia inocencia, así que me lo recordaré diciendo:

“Doy los milagros que he recibido.”

Nuestra práctica de hoy consiste en ver todo con los ojos de Cristo, renunciando a todo juicio y ataque, a perdonar todo pensamiento de culpa y condena, a percibir sólo amor e inocencia en cada hermano que se cruce en nuestro camino, ofreciéndoles Milagros y perdón, pues cuando se los doy a ellos los hago reales en mi.

Desde el momento de la Creación Dios nos dio Sus regalos, Sus atributos.  Somos una mente eterna, impecable, amorosa, gozando de una paz y una dicha infinita. Esos regalos permanecen por siempre pues lo que Dios da lo da eternamente. El Espíritu Santo nos trae los  regalos de la visión de Cristo, los milagros y el perdón, como un reflejo sanador de los regalos que tenemos en el Cielo, a través de estos regalos, recordaremos lo que somos, y sanaremos lo que no somos. Al compartir estos regalos con todos mis hermanos, reconozco que los tengo y los multiplico cada vez que los doy. Así que no desistas de  dar amor y perdón, pues cada vez que lo haces llegaras a la certeza que sólo eres amor y en ese momento elevas tu mirada hacia el Padre y das gracias por Sus eternos regalos de Amor.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


Visita:
https://oscargomezdiez.com/

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