LECCIÓN 139

LECCIÓN 139

“Aceptaré la Expiación para mí mismo.”

Esta lección nos plantea un tema muy metafísico, el conocimiento del Ser, y una solución muy práctica, con el ejercicio del día, recordar y  aceptar lo que Soy.

Primero recordemos que es la Expiación y por qué debo aceptarla para mí mismo.
La Expiación es el principio que se estableció para  corregir el error de la separación y está a cargo de Jesús y del  Espíritu Santo. Así que el título de la lección lo podríamos leer de la siguiente manera: acepto la corrección del error para mi mismo, acepto que el Espíritu Santo corrija todos los errores de mi mente, y esto lo hemos hecho a través del discernimiento y perdón.

En el Glosario de  términos  de Un Curso de Milagros, Kenneth Wapnick, nos define Expiación y aceptar la Expiación para uno mismo de la siguiente manera:

Expiación:

“es la comprensión de que nunca abandonamos a Dios, que la separación ha sido una ilusión, que no se ha cometido ningún pecado y que no hay nada que pagar” (T-12.VIII.8:8)
La Expiación “nos libera de todo lo que se interpone entre nosotros y Dios – la culpa, el miedo, el pasado y todas las ilusiones – al comprender que todo esto nunca sucedió”
La Expiación “Es un poder que, cuando se acepta, entra en nuestra mente y sana nuestra manera de pensar” es el plan de Dios para nuestra salvación y el proceso que hacemos para retornar al Padre.

Aceptar la Expiación para uno mismo:

Es “aceptar la sanación de tu manera de pensar, aceptar la manera de pensar de la mente recta (aunque sea por un instante) lo que lleva de inmediato a extender la sanación a otros. Aceptar la sanación es la condición necesaria para extender la sanación, pues tienes que tener antes de poder dar” (Glosario de Términos UCDM)

Pero si leemos detenidamente la lección, nos damos cuenta que se le da un sentido adicional al término Expiación. Se le asigna el propósito de ayudarnos a recordar y aceptar  quienes en verdad somos,  ayudarnos a resolver nuestro conflicto de identidad en este mundo.

En este mundo las grandes preguntas que nos hacemos desde la ciencia, la psicología, la filosofía y la espiritualidad es “¿Qué soy?” y no hay conflicto humano que no entrañe esa pregunta. Pero ¿quién es ese yo, que se pregunta, que se cuestiona? .Que duda de si mismo  “Mas ¿quién podría hacer esta pregunta sino alguien que se ha negado a reconocerse a sí mismo?” la  respuesta indudablemente es el ego, nuestra mente falsa.

La lección nos plantea toda una disertación entre la certeza y la duda.
Quién tiene certeza de sí mismo?: el Ser, la mente superior, el espíritu.
Quién se pregunta quien soy?: el pequeño “yo”, el ego, que es prisionero de la culpa y el miedo, y vive presa de la incertidumbre.

La lección nos promete que con el ejercicio de hoy “se acaban todas las decisiones.” o sea, después de esta práctica no tendríamos que decidir nunca más, no tendríamos que volver a elegir. “Pues con ésta lección llegamos a la decisión de aceptarnos a nosotros mismos tal como Dios nos creó.” Es una afirmación muy contundente. Al reconocer quien en verdad Soy, se acaban las preguntas, se acaban las dudas, y sólo hay certezas.

La pregunta de fondo, se basa en el significado de elegir  “¿Y qué es elegir sino tener incertidumbre con respecto a lo que somos?” el espíritu, el Hijo de Dios, tiene absoluta certeza de sí mismo, y al tenerlo todo no tiene que elegir nada, el estado del Cielo es de plenitud y abundancia ilimitada.
Entonces nos tenemos que preguntar: “¿Quién es el que duda? ¿De qué es de lo que duda? ¿A quién le pregunta? ¿Quién le puede responder?”  el único que duda es aquel que ha negado su verdadera identidad, el ego. “Esta negación es lo que hace que tengas necesidad de la Expiación.”
Luego nos hace una sólida disertación entre lo  ilusorio y lo real, para demostrarnos el error y la necesidad de la corrección.
“Tu negación no cambió en nada lo que eres.”
“Pero tú has dividido tu mente en dos partes: una que conoce la verdad y otra que no.”
“Tú eres tú mismo. De esto no hay duda. Sin embargo, lo dudas.”
“Mas no te preguntas qué parte de ti es la que puede realmente poner en duda lo que eres.”
“Aquello que hace esa pregunta no puede realmente ser parte de ti.”
“Pues le hace la pregunta a alguien que sabe la respuesta. Mas si fuese parte de ti, entonces la certeza sería imposible.”
“La Expiación pone fin a la extraña idea de que es posible dudar de ti mismo y no estar seguro de lo que realmente eres.”

El hecho que todos los que estamos en este mundo ilusorio, y experimentemos la separación no quiere decir que esta sea verdad. La afirmación de Jesús es contundente: “Nada de lo que el mundo cree es verdad.” y nos explica porqué “Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son.” y esto seguirá siendo así hasta que no decidamos cambiar nuestra manera de percibir el mundo y sanar nuestras mentes. “Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es.”

“Lo único que se te puede pedir es tu aceptación, pues lo que eres es algo incuestionable.”

“Lo que eres fue establecido para siempre en la santa Mente de Dios y en la tuya propia.”

Y una vez aceptamos la Expiación para nosotros mismos, una vez que aceptamos la sanación, el poder de la Expiación operara en nuestra mente, y luego la podemos extender a todos nuestros hermanos:
“Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros.”

“No les falles a tus hermanos, pues, de lo contrario, te estarás fallando a ti mismo.”

“Contémplalos con amor, para que puedan saber que forman parte de ti y que tú formas parte de ellos.”

La Expiación nos enseña y nos demuestra que la unidad del Hijo de Dios no es afectada por nuestras falsas creencias sobre quienes somos. Aceptar la Expiación no cambia nuestra realidad inmutable, por el contrario, la  reconoce, y en ese reconocimiento reside nuestra sanación, ya no hay dudas, se acabaron las incertidumbres, ya no tenemos que volver a decidir, pues simplemente hemos reconocido lo que somos, el perfecto e inocente Hijo de Dios, y nos regocijamos  del Amor, la paz y la dicha de sentirnos uno con nuestro Padre y toda Su creación.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.”

Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de Quien con absoluta certeza nos recuerda quienes somos, y la misión que tenemos en este mundo.

La Expiación es un principio corrector de nuestro sueño de separación que nos recuerda que  “No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él.” y “Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una.”

“Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos.”

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Cada hora y a lo largo del día repetiremos la idea de la lección con gratitud, y haciendo a un lado los pensamientos que nos pueden desviar de ser uno con todos mis hermanos y ser uno con Dios, liberando a nuestra mente de toda duda y afirmando la verdad de lo que somos, nos decimos:

“Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún. soy tal como Dios me creó.”

La Expiación como un recordar de lo que somos, además de  un deshacer de lo que no somos, es una poderosa herramienta del Amor para sanar en nuestra mente todo lo que no es amor. Eso es lo aceptamos hoy cuando nos decimos “Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún. soy tal como Dios me creó.”
Cuando reconocemos y aceptarnos nuestra realidad inmortal, de ser tal como Dios nos creó, espíritus plenos e ilimitados, amorosos, impecables y eternos, gozosos de Ser, en tal estado, no son posibles las dudas, las incertidumbres, ni las preguntas, sólo nos cobija la certeza del conocimiento de la totalidad, de  la armonía de la Existencia, de la belleza de lo que es, de  la inmutabilidad del Amor, de la alegría de Ser.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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