LECCIÓN 138

LECCIÓN 138

“El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.”

LA ENSEÑANZA NO-DUAL:

En esta lección se expone el porqué de uno de los ejes conceptuales del Curso: La enseñanza no-dual, que nos explica el estado del Cielo, un estado de consciencia donde no hay opuestos, donde no hay conflictos, donde todo es amor, paz, dicha, armonía y perfección. Es el estado donde nos quiere conducir el Curso. Que es lo contrario a este mundo de opuestos y conflictos. Las enseñanzas que le dan realidad a este mundo, las denominamos dualistas, en contraposición de las enseñanzas no-dualistas que solo reconocen la unidad. Para el Curso la verdad es el Cielo, Dios, la unicidad de todo lo creado por Dios.
En este mundo consideramos que la realidad es dual, y se expresa como pares de opuestos: noche y día, frío y calor, femenino y masculino, luz y oscuridad, conflicto y paz, amor y odio,  sufrimiento y felicidad, vida y muerte, etc

LOS NIVELES DE ENSEÑANZA:

El Curso cuestiona la realidad de este mundo, la considera ilusoria, y mientras creamos en este mundo, la verdad, el estado del Cielo, no sólo no la podremos experimentar sino que tampoco la podremos comprender.
De ahí que el discurso argumental del Curso se desenvuelva en dos niveles.
Un primer nivel metafísico, que nos habla de la verdad, esto es, Dios, el Cielo, los atributos de Dios, y de sus creaciones. Es un estado donde no hay opuestos, no hay conflictos, reina la armonía y la perfección, todo es eterno e inmutable. Todo lo que Dios crea, es semejante a Él y por lo tanto, su naturaleza no cambia  ni cambiará. Es un estado de perfecta unicidad, de no-dualidad, no hay opuestos y conflictos de ninguna especie.

Para quienes creemos vivir en este mundo de opuestos, nos es muy difícil comprender este primer nivel, y sólo lo asociamos con la muerte, por lo que lo evitamos. Con lo cual, afirmamos nuestra creencia que este mundo de opuestos y conflictos es real. Todos los  días validamos este mundo, todos los días afirmamos la separación. De ahí que fuese necesario un segundo nivel de enseñanza del Curso, que reinterpreta este mundo de opuestos, para conducirnos desde la dualidad a la no-dualidad. Esto lo notamos en el manejo de conceptos que parecen contradictorios para un estudiante novel. Por ejemplo: desde su perspectiva más metafísica el Curso nos dice que el mundo no existe, desde el segundo nivel utiliza el concepto de salvar al mundo. Desde el primer nivel nos dice que el cuerpo no existe, o que es un instrumento de ataque para afirmar la separación, desde el segundo nivel, nos dirá el cuerpo puede ser un instrumento de comunicación para el perdón y la sanación de la mente. Desde el primer nivel nos dirá que la Expiación, los milagros y el perdón no existen en el estado del Cielo, pues en ese estado de perfección no hay nada que corregir, sanar o perdonar, en cambio, desde un segundo nivel, en este mundo, la Expiación, los milagros y el perdón, son mecanismos que introduce el Espíritu Santo para ayudarnos a corregir la creencia en la separación, a sanar nuestras mentes y ayudarnos a despertar de este sueño de separación; y así sucesivamente.

Todo estudiante debe entrenar su capacidad de análisis y  discernimiento, para establecer cuando el Curso nos habla desde el primer nivel y cuando desde el segundo.

Esta lección nos va aclarar porqué estas diferencias son tan importantes en la pedagogía del Curso. Veamos cómo nos lo explica:
“En este mundo, el Cielo es algo que se elige porque en este mundo se cree que hay alternativas entre las que se puede elegir.” este mundo es el estado de carencia, y por eso, creemos que debemos elegir una opción en que creemos que ganamos algo, mientras otros pierden. El mundo parece ofrecernos múltiples opciones, pero se reducen a ganar o perder. En el estado del Cielo no hay que decidirse por ninguna opción, pues es un estado de plena abundancia, en la que tienes acceso a la totalidad, al tenerlo todo, elegir ser vuelve insustancial.

“Pensamos que todas las cosas tienen un opuesto y que elegimos lo que queremos.” y en este mundo, lo que queremos, lo que deseamos, es lo pensamos que carecemos, y elegimos lo que creemos que nos hace falta, e incluso luchamos por ello.
“Si el Cielo existe tiene que haber también un infierno, pues es mediante contradicciones como construimos lo que percibimos y lo que pensamos que es real.” todo el sistema de pensamiento de este mundo se ha construido sobre los opuestos: la economía sobre la abundancia y la escasez, la medicina sobre la  enfermedad y la muerte, la política sobre el conflicto de ideologías e intereses, la filosofía sobre la dialéctica de los opuestos. Así que si creemos que este mundo es el infierno, entonces pensamos que debemos elegir el Cielo. Esa es la lógica del mundo. Pero: “La creación no conoce opuestos.” esta es una afirmación del primer  nivel, la creación no sabe de conflictos y opuestos, su naturaleza es de unidad, paz y armonía. Lo único real es el Cielo, lo demás son ilusiones. Pero en este mundo,  “la oposición es parte de lo que es “real”.”

“Esta extraña percepción de la verdad es lo que hace que elegir el Cielo parezca ser lo mismo que renunciar al infierno. En realidad no es así.” Por lo  que se hizo necesario desarrollar un discurso que fuese comprensible para quienes vivimos en este mundo, de lo contrario, el Cielo se nos haría incomprensible y la sanación se dilataría en el tiempo.

“Mas lo que es verdad en la creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no se refleje en alguna forma que el mundo pueda entender.” esta es la razón de ser de ese segundo nivel de enseñanza, que es como un puente entre este mundo y el Cielo, de otra manera  “La verdad no puede arribar allí donde sólo podría ser percibida con miedo.” El miedo es lo que nos impide acceder al amor, lo que nos aleja de él. Esta aparente contradicción entre miedo y amor, no se puede resolver desde la lógica de los opuestos, pues el verdadero Amor no conoce opuestos, de ahí que el perdón sea necesario, para sanar  el miedo y poder experimentar el Amor.

Así que aparentemente estamos eligiendo entre el Cielo y el infierno, entre la verdad y la ilusión, entre Dios y el ego, porque esa es la lógica del mundo, pero en la realidad no estamos eligiendo nada, pues Dios es, la verdad es, el Amor es, el Cielo es. La verdad es inalterable e inmutable. Pero como en este mundo creemos que tenemos que elegir, pues nos decimos: “El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.” y una vez que hemos decidido, una vez que hemos elegido, nos daremos cuenta que no hemos decidido nada, pues la verdad  es verdad y nada más lo es. “No hay opuesto que se pueda elegir en su lugar. No hay nada que pueda contradecir la verdad.”
Y esto es así porque  “la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan sólo reconocer.” y para poder reconocer la verdad, tenemos que perdonar todo lo que no es verdad, tenemos que deshacer todo lo que no es amoroso, y en ese “reconocimiento reside su aceptación, y al aceptarse, se conoce.” por ello, en este mundo, el Cielo lo elegimos conscientemente, y lo hacemos cuando reconocemos que todas las demás alternativas son ilusorias.

“Que el Cielo se elegirá conscientemente es tan seguro como que se dejará de tenerle miedo al infierno una vez que se le saque de su escudo protector de inconsciencia y se le lleve ante la luz.”

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 5 minutos, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia las siguientes palabras:

“El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.”
“Me decido por él ahora y no cambiaré de parecer, pues es lo único que quiero.”

Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de Quien con la luz de la verdad y el amor te ayudara a tomar la única elección que debes tomar: el Cielo

PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Durante cada hora, a lo largo del día reafirmamos “nuestra elección con un breve momento de quietud dedicado a mantener la cordura” diciéndonos:

“El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.”
“Me decido por él ahora y no cambiaré de parecer, pues es lo único que quiero.”

Cuando elegimos al Cielo como la única alternativa por la que nos decidimos, implícitamente estamos tomando todas las demás decisiones que debemos tomar en este mundo, como elegir el amor, la paz y la felicidad, y una vez determinado que el Cielo, es nuestra única alternativa, nuestro único propósito en esta vida, perdonar todo obstáculo que nos impida llegar al  Cielo será más imperativo y más motivador, pues la luz del Amor nos espera al final de la jornada, nos acompañara a lo largo del camino para abrigarnos en sus dulces brazos cuando por fin lleguemos a donde nunca debimos salir: nuestra Fuente.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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