LECCIÓN 136

LECCIÓN 136

“La enfermedad es una defensa contra la verdad.”

Esta es una lección muy metafísica en su exposición conceptual y muy sanadora en la práctica de sus ejercicios.

Esta lección nos plantea una contraposición entre la enfermedad y la verdad. “La enfermedad es una defensa contra la verdad.” si examinamos esta  idea, vemos que la enfermedad se defiende contra algo que parece tener identidad propia: la verdad.

Así que recordemos que es la verdad para que comprendamos mejor el alcance de esta lección. El tema de la verdad lo abordamos hace poco en la lección 134 y se definía de la  siguiente manera:
“La verdad es la creación de Dios” (L-134)
“Todo lo que es verdad le pertenece a Él, refleja Sus leyes e irradia Su Amor.” (L-134)
La verdad es Dios y su creación. Los atributos de Dios, además del amor, la paz y la dicha, también lo son la plenitud, la invulnerabilidad y la eternidad, por lo que tendríamos que concluir, que la enfermedad no tiene nada que ver con Dios. En el estado del Cielo los cuerpos, la enfermedad y la muerte no existen. En la lección de ayer (L135) aprendimos que toda defensa es un ataque. Hoy estudiaremos que la enfermedad es un ataque contra la verdad, pero como “Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad.” Él no ve ataques. El Amor ve solo Amor. El ego cree que está atacando a Dios, pero en realidad es que “todo ataque es un ataque contra uno mismo” (T.10.II.5:1). Es un ataque contra la mente del Hijo de Dios que se cree separado del Padre.
Dios no está en guerra contra el ego, Dios no está en conflicto consigo mismo, como si sucede con el ego, con la mente que se cree separada.

La mente ilusoria busca afirmar la separación  por medio de la enfermedad. De ahí la importancia de comprender “cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad.”
El cuerpo es una proyección de la mente, una imagen que esta fabricó, y “Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista.” Una vez que la examinamos desde las causas, “se reconoce esto, la curación es automática.”

Y ahora entramos en el terreno de las definiciones: “La enfermedad no es un accidente.” la enfermedad no es algo que “nos ocurre” independientemente de nuestra mente. Es un recurso de nuestra mente falsa, “Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de auto-engaño.”
Y ¿cuál es el propósito de ese mecanismo de auto engaño?  “su propósito es ocultar la realidad, atacarla, alterarla, incapacitarla, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a un insignificante montón de partes desarmadas.”
El ego necesita demostrar la inexistencia de Dios y de nuestro Ser, necesita demostrar que la totalidad, que la unidad no existen.
“La meta de todas las defensas es impedir que la verdad sea íntegra.” Los mecanismos de percepción del ego nos muestran un mundo de personas separadas y en conflicto, objetos separados, circunstancias separadas, como si nada se pudiese relacionar y unir. La enfermedad es  “un ataque contra la totalidad”

“La enfermedad es una decisión. No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te debilita y te hace sufrir.”

“Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas,” es mi mente quien elige enfermarse, la que elige mostrarse como víctima de algo que la ataca, con el propósito de evadir a la verdad.
Pero, ¿para que hace el ego todo este auto engaño de enfermarse?
“Porque demuestra que el cuerpo no está separado de ti y que, por lo tanto, tú no puedes por menos que estar separado de la verdad.” la enfermedad hace que mi mente se identifique con el cuerpo y se olvide de mi Ser.
“Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese dolor te vuelves uno con él.” de esa manera la “identidad” del ego queda preservada, y mi verdadera identidad como Hijo de Dios con todos sus atributos queda oculta. Pero el ego no puede cambiar lo inalterable. La culpa no puede afectar la absoluta inocencia del Hijo de Dios. Nuestro Padre no tiene  nada que ver con lo que aparentemente nos ocurre en este mundo,  “La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propósito.” Esta es la verdad que nos recuerda el Espíritu Santo. Los sueños de separación no han afectado la verdad de lo que soy: “El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad.” La verdad florecerá nuevamente en toda mente que este dispuesta a deponer sus armas, a renunciar al juego de la separación, y reconocer su unidad indisoluble con Dios y todo lo creado.

PROPOSITO:

Pedirle a la verdad que me libere de este sueño de separación. Encontrar la verdad de lo que soy, salir a su encuentro, darle la bienvenida, unirme a ella, y al hacerlo toda enfermedad desaparece. el cuerpo se sana y cumple una nueva función, al servicio del amor y el perdón.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 15 minutos, en dos ocasiones  en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la  otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo  en tu consciencia “una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido:” memoriza las siguientes palabras, cierra los ojos e introdúzcalas en tu conciencia repitiéndolas:

“La enfermedad es una defensa contra la verdad. Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente.”

Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de Quien te trae la luz de la verdad y te libera de toda creencia en la enfermedad y la separación.   “Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros.”

“Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos.”  esta práctica nos recuerda el pasaje bíblico en la que Jesús nos decía que: “la verdad os hará libres” (Juan 8:31-38)

Si hacemos bien la práctica, la lección es muy explícita sobre los benéficos resultados que obtendremos:
“No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad.”
“La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera.”

“Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio.”

Y además nos entrega unos medios de verificación sobre los resultados sanadores que podemos obtener, nos ofrece por lo menos 6 indicadores de sanación:

1. “reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto.”

2. “Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer.”

3. “La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.”

4. “Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado.”

5. “A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil.”

6. “La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías.”

PRÁCTICAS FRECUENTES Y RESPUESTA A LA TENTACION:

Todos los beneficios sanadores de las prácticas de esta lección pueden ser permanentes o temporales, ello depende si nos mantenemos alerta a favor de la verdad y el amor.

“Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma.”

De ocurrir eso, nos pide que lo remediemos de inmediato, no permitiendo nuevos ataques contra mi mismo que me hagan daño, y no confundiéndome respecto a lo que de verdad necesita sanarse: mi mente. En esos casos me digo mentalmente:

“He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo.”
“La enfermedad es una defensa contra la verdad.”
“Mas yo no soy un cuerpo.”
“Y mi mente es incapaz de atacar.”
“Por lo tanto, no puedo estar enfermo.”

En esta hermosa lección Jesús pone en práctica su antigua enseñanza de que “la verdad os hará libres”, nos explica el alcance de este postulado y nos enseña a practicarlo. Depende de nosotros aceptar la verdad que nos habita, reconocerla y pedirle que nos sane. La verdad siempre estará disponible, siempre responderá nuestro llamado, nuestra pequeña dosis de buena voluntad consiste en llamar a la verdad, tocar sus puertas, en ese momento descubriremos que las puertas del Amor siempre han estado abiertas, pues la  totalidad no tiene muros, ventanas ni puertas, su infinita paz lo abarca todo, su dicha no la contiene nada, en ese momento descubrimos que al renunciar al ego no perdemos nada y lo conquistamos todo.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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