Marco Aurelio y la peste que diezmó al imperio romano

MARCO AURELIO Y LA PANDEMIA QUE DIEZMÓ AL IMPERIO ROMANO

El amor al servicio del otro.

Marco Aurelio fue quizás uno de los emperadores romanos cuya grandeza ha trascendido  el tiempo. Fue uno de principales   exponentes de la filosofía Estoica junto con Epícteto (un esclavo) y Séneca.  El Estoicismo como corriente filosófica buscaba la paz mental a través del cultivo de las virtudes, una fuerte ética, el desapego de las cosas de este mundo, como parte del proceso que conduce a la divinidad y la felicidad.

Marcó Aurelio  gobernó los últimos años de su vida en medio de una pandemia que acabó con una tercera parte de la población.  La llamada “peste antonina” (años 165 hasta el 180 de nuestra era).

La manera como enfrentó la pandemia sigue siendo un ejemplo de gobernante, estadista y humanista. Destinó el tesoro del imperio a combatir la peste y a apoyar a la población. Cuando los recursos del imperio se agotaron vendió sus pertenecías personales y las puso al servicio de su pueblo.
La pandemia se llevó a gran parte de su familia, 8 de sus 13 hijos y a su mujer, y finalmente se lo llevó también a él. Sus últimas palabras fueron “No lloréis por mí, pensad en la pestilencia, y en la muerte de tantos otros.” No se apegó a sí mismo y muere pensando en los otros, comprende que su destino está ligado al de su pueblo. Como buen estoico aceptó la experiencia  vivida, asumió la responsabilidad de su tiempo con grandeza, y nos pidió amar de verdad a las personas con las  que la vida nos puso a compartir destino.
Las decisiones responsables y justas, unidas a la reflexión, la comprensión, en manos de mentes abiertas, son  grandes herramientas para extender amor y solidaridad, cuyos efectos trascienden el tiempo, pues son mentes que no pertenecen al tiempo.

Cada vez que nos sucede una tragedia, o una de las tantas pandemias que se han sucedido en la historia, decimos que el mundo no volverá a ser el mismo, hacemos propósitos de cambio, y después, pareciera que nos olvidamos de aquellos que iluminaron nuestro camino en algún momento de la historia, y el ego vuelve a sus andanzas de destrucción, odio y ataque. Quizá esta vez sea diferente. Podemos elegir abrazar el amor y el perdón, y una luz de esperanza se puede abrir, y a través de ese sendero podremos caminar todos, sobre el reconocimiento de que en mis hermanos me salvo o me condeno, como nos enseña el Curso de Milagros.  Solo el Amor incondicional, y nada mas que el Amor, puede ser el referente para ver y experimentar otro mundo, un mundo de paz y felicidad para todas y todos.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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