LECCIÓN 128

LECCIÓN 128

“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee”

Esta lección tiene como tema central abandonar el valor que le damos al mundo que vemos con los ojos del cuerpo, que son la fuente de nuestros deseos, de nuestra identificación con el cuerpo, con las relaciones y objetos de este mundo, lo que genera apegos, que nos atan, nos esclavizan, y nos conducen a  todo sufrimiento y conflicto.

“El mundo que ves no te ofrece nada que puedas necesitar; nada que puedas usar en modo alguno; ni nada en absoluto que te pueda hacer feliz.”

Esto no quiere decir, que nos vamos a volver ascetas o faquires, sanyasis o renunciantes, como lo practican ciertas tradiciones orientales, o la escuela filosófica de los cínicos en la antigua Grecia, que andaban con un taparrabos y con un cuenco para tomar agua como sus únicas pertenecías en este mundo, pues consideraban que todo ello (el cuerpo, las pertenencias y las relaciones) les impedían conocer su realidad espiritual. Esa no es la propuesta del Curso.

El Curso nos propone un cambio de mentalidad respecto al mundo, que no le asígnenos valor a lo que no lo tiene, que no nos identifiquemos con este mundo, y nos sugiere vivir en este mundo, con la consciencia de que no somos parte del mismo.

En cierta manera es desarrollar la postura del observador, ve lo que sucede en el mundo, pero no se identifica ni se involucra, y perdona todo lo que pueda afectar su paz.

No se trata de culpar al cuerpo, los objetos o a nuestras relaciones, de nuestros sufrimientos o dificultades en este mundo.

El Espíritu Santo no pretende quitarnos nuestras relaciones especiales ya sean filiales, de pareja, de amistad o de trabajo. Por el contrario, busca sanarlas a través del perdón, hasta convertirlas en relaciones santas.

Tampoco pretende quitarnos el cuerpo, ni que lo castiguemos, ni auto flagelemos, ni que lo privemos de comida o de atención que le brinde bienestar. El cuerpo de por sí es neutro. Obedece lo que le diga la mente. La diferencia está en ¿que mente gobierna al cuerpo? ¿El ego o el Espíritu Santo.? No es lo mismo un cuerpo al servicio del ego, que un cuerpo al servicio del Espíritu Santo. El primero puede ser un instrumento de ataque, el segundo puede ser un instrumento de sanación, perdón y paz.

Con este contexto, podemos comprender mejor los siguientes pasajes:

“Cada cosa que valoras aquí no es sino una cadena que te ata al mundo; y ése es su único propósito.”

“No te dejes engañar más. El mundo que ves no te ofrece nada que tú desees.”

“Escápate hoy de las cadenas con las que aprisionas a tu mente cuando percibes la salvación aquí.”

Todas las cosas sirven al propósito que le asigne la mente gobernada por el ego, hasta que acojamos la guía del Espíritu Santo y le asignemos otro propósito

“El único propósito digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna.”

Tendemos a identificarnos con las cosas que deseamos o consideramos valiosas, y nos definimos a partir de nuestros apegos, deseos y ambiciones.

“El mundo no es el lugar donde le corresponde estar. Y a ti te corresponde estar allí donde ella quiere estar, y a donde va a descansar cuando la liberas del mundo.”

El propósito de tu mente amorosa, es reconocerse con la Fuente de todo Amor y toda paz, y para ello, debe restarle todo valor a un mundo que no lo tiene.

PROPOSITO:

Quitarle valor al mundo que veo con los ojos del cuerpo, al mundo exterior, como condición para ver mi mundo interior, mi visión interna.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 10 minutos, en tres ocasiones durante el día. El objetivo de la meditación es abandonar todo pensamiento que le de valor a este mundo con sus deseos, y apegos que nos atan al mismo.

En la medida que nos aquietamos, podemos acompañar nuestra  respiración con la idea del día, cada vez que inhalamos y exhalamos podemos decir:

“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee”

Después en medio de la quietud y de nuestro silencio interior:

“Permanece muy quedo y en paz por un rato, y observa cuán alto te elevas por encima del mundo cuando liberas a tu mente de sus cadenas y dejas que busque el nivel donde se siente a gusto.”

Elévate por encima del mundo, deja que tu mente se libere de cualquier limitación física o emocional, de cualquier deseo o apego. Te puede servir de ayuda imaginar que sales del cuerpo y darte cuenta que tu mente no depende del cuerpo, que puede hacer lo que desees sin las limitaciones del cuerpo, y puedes contemplar el mundo como un observador desapegado. Tú no eres el mundo, tú realidad está más allá del mundo. Busca conectar con tu Ser y dale todo el valor que tiene, mientras se lo retiras al mundo.

Libera tu mente y permite que vuele  “sin titubeo alguno y con alegría a unirse con su santo propósito. Déjala que descanse en su Creador, para que allí se le restituya la cordura, la libertad y el amor.”

Cada vez que abras los ojos después de cada sesión de meditación, el mundo que ves pierde cada vez mas valor, tus propósitos son los del amor y cada vez menos los del ego.

“Tu perspectiva del mundo cambiará ligeramente cada vez que le permitas a tu mente liberarse de sus cadenas.”

Empezarás poco a poco a apreciar y valorar tu mundo interior y a restarle valor a lo que no lo tiene, tu mundo exterior. No busques tu paz y tu felicidad donde no se encuentra: fuera de ti. Tú eres la fuente de la paz y la felicidad, búscala en tu interior y la hallaras.

RESPUESTA A LA TENTACION:

A lo largo del día quizás experimentes alguna situación conflictiva, algún deseo o apego, que te ate a este mundo. En ese caso te repites a ti mismo, con tranquila certeza, lo siguiente:

“Esto no me tentará a que me demore.”

“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.”

Si queremos sanar nuestra mente, liberarnos del ego, debemos quitarle valor a todas las cosas de este mundo, renunciar a los deseos y apegos, perdonando todo aquello que nos ate, y proponernos ir hacia el Amor, dejando atrás, el miedo, las culpas, y todo aquello que consideramos valioso en este mundo, para que lo que es realmente valioso en nuestra vida emerja: el Amor, la paz y la dicha.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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