LECCIÓN 126

LECCIÓN 126

“Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.”

La idea de hoy nos explica el principio de dar y recibir aplicado al perdón.  Diferenciando el falso perdón del ego, del perdón verdadero del Espíritu Santo que nos enseña Jesús.
Para el ego, la  idea de que “Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.” le parece exótica e incomprensible, pues considera  que dar es perder. Para el ego dar es contrario a su propósito de tener y poseer.
Jesús nos enseña lo contrario. Solo nos damos a nosotros mismos, pues hacemos parte de una totalidad que hasta ahora no comprendíamos. Y nos ofrece la ayuda para tal comprensión.

“La idea de hoy, que es completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la inversión de pensamiento al que este curso dará lugar.” si comprendiéramos esta idea, no nos resultaría difícil perdonar, pues entenderíamos que sólo nos perdónanos a nosotros mismos, pues todo lo que hacemos, pensamos o decimos, nos lo hacemos a nosotros mismos. Solo somos víctimas de nuestros propios pensamientos e interpretaciones de los que parece ocurrirnos en este mundo.

¿COMO ES EL FALSO PERDÓN DEL EGO?

Cuando el ego perdona considera que “Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te encuentras en un plano superior a él.”

“Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo.”

“No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti.”

“De este modo, el perdón es básicamente algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega.”

Este no es la clase de perdón que corrige nuestros errores de percepción, y sana nuestras culpas y miedos. No es el perdón que nos conduce a la paz y despeja los obstáculos para experimentar el amor, tal como nos lo enseña Jesús y el Espíritu Santo.

NO ENTENDEMOS LO QUE ES EL PERDÓN

El Curso nos señala que la percepción del ego nos impide entender el verdadero perdón. El perdón del ego no sana, no corrige los errores, quizás frena algún ataque.

“Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo.”

¿CÓMO ES EL VERDADERO PERDÓN?

“el verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir.”

“Lo que no se ha recibido, no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido.” cuando nos perdonamos y ofrecernos perdón, recibimos paz y amor. Cuando damos es a nosotros mismos que nos damos.

Desde la perspectiva de  este mundo, no es difícil entender que dar y recibir es lo mismo. Para comprenderlo vamos a necesitar la ayuda del Espíritu Santo, pues esta idea es contraria al sistema de pensamiento del ego al cual hemos estado acostumbrados.

PRÁCTICA LARGA:

Aquiétate durante 15 minutos, dos veces al día. Preferiblemente una por la mañana y otra por la noche,  en una meditación en la buscáremos comprender la idea de hoy.

“Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.”
”La Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora.  Y confiaré en Él plenamente.”

“Mientras permaneces en silencio, cierra los ojos al mundo que no comprende lo que es el perdón, y busca amparo en el sereno lugar en el que los pensamientos quedan transformados y donde las falsas creencias se abandonan.”

Es en la quietud y el silencio, y con la ayuda del Espíritu Santo, donde mis pensamientos no amorosos y conflictivos, mis culpas y miedos son “transformados y donde las falsas creencias se abandonan.” de ahí la importancia del silencio y la quietud, pues en ese espacio de meditación el Espíritu Santo nos ayuda a sanar nuestra mente. Es el espacio en el que le permitimos al Amor y al perdón unificar nuestra mente con Dios y con todos nuestros hermanos. Es ahí donde comprendemos que todo lo que doy, es a mi mismo a quien se lo doy.


PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

“Tan a menudo como puedas hoy, recuérdate a ti mismo que tienes un objetivo, una meta que hace que éste sea un día de especial importancia para ti y para todos tus hermanos. No permitas que tu mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus adentros:”

“Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy. La Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora.  Y confiaré en Él plenamente.”

“Permanece luego en silencio por un momento y deja que tu mente sea receptiva a Su corrección y a Su Amor. Y creerás lo que le oigas decir, pues recibirás lo que Él te dé.”

Si  comprendemos, aceptamos y asumimos que dar y recibir son lo mismo, será muy facil comprender y aplicar el perdón que nos propone el Curso. El mundo que vemos es una proyección de nuestras mentes. Por lo que no hay nada que perdonar afuera, no hay pecadores ni culpables, lo único que tenemos que perdonar son nuestras percepciones, nuestras interpretaciones del mundo. Lo que tenemos que perdonar son nuestros pensamientos acerca del mundo. La causa no está en el mundo, si no en nuestra mente. Cuando me perdono, sano mi mente y sano el mundo, y ese mundo no es el mundo físico de las formas, si no el mundo que parece existir en nuestra mente, es el mundo que desaparece con nuestro perdón y que es reemplazado por el Amor, lo único real en ti.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
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