LECCIÓN 124

LECCIÓN 124

“Que no me olvide de que soy uno con Dios.”

PROPOSITO:

Reconocer, aceptar y experimentar ser uno con Dios, uno con todos mis hermanos, y con toda la Creación, y disfrutar de la paz y la dicha que solo la unidad me puede ofrecer.

“Hoy somos uno con Él en reconocimiento y en recuerdo. Lo sentimos en nuestros corazones. Sus Pensamientos se encuentran en nuestras mentes y nuestros ojos ven Su hermosura en todo cuanto contemplamos. Hoy vemos únicamente lo amoroso y lo que es digno de amor.”

Esta es una lección única dentro del Libro de Ejercicios, no sólo por el tema a desarrollar, sino también, por la intensidad y la calidad de la práctica que nos siguiere.

Empecemos por la idea central: “Que no me olvide de que  soy uno con Dios.”

“Que no me olvide” cuando elegimos al ego nos olvidamos de Dios. El mundo que vemos da testimonio de ello. Así que recordar a Dios y sentirme uno con Él implica, dejar de identificarme  con el ego y sus sueños de separación, y esta no ha sido una tarea fácil debido a los múltiples apegos que tenemos en esta mundo.

La lección tiene implícita una idea  de  mayor profundidad. Mucho más allá de negar al ego, está aceptar nuestra verdad fundamental, de que estamos en Dios, que estamos unidos con Dios y somos uno con Él.

Esta lección nos está proponiendo pasar del reconocimiento y la aceptación de ser uno con Dios, a experimentar la realidad de sentir que soy uno con Dios. Y estas si que son palabras mayores, sobre todo si consideramos que apenas hemos recorrido una tercera parte del Libro de Ejercicios. Así que muy posiblemente nos preguntemos si estamos preparados para realizar semejante experiencia.? Jesús nos propone esta lección con la naturalidad de Quien ya  es uno con Dios, de Quien nos observa y aconseja desde una dimensión que para muchos de nosotros, quizás sea inalcanzable, por lo menos ahora. Nos dice que si lo hacemos nos hemos sanado y salvado, y a la vez, podemos sanar y ayudar a salvar. “Y verás en él la faz de Cristo, reflejando la tuya.”

Hoy la apuesta no son las metas intermedias ni los pasos evolutivos o escalonados, la apuesta es el premio mayor, la meta final: ser uno con Dios.

A tal punto que  se compara el propósito de esta lección, con la famosa transfiguración de Jesús, descrita en los evangelios, en la que Jesús va a orar a un monte, junto con tres de sus discípulos, y ellos  ven con asombro  como Jesús se va transformando en una luz brillante, su rostro se ha transfigurado por la luz que emana, y a su lado, aparecen Moisés y el profeta Elías, y luego aparece una nube que los cubre y se escucha una potente voz que dice: “este es mi Hijo, escúchenlo”.
En otras palabras, Jesús ha llegado a un nivel muy avanzado a tal punto que Dios lo reconoce y nos pide que lo escuchemos, pues él sabe como llegar a la Fuente de todo Amor y toda Dicha.

La lección nos dice que con la práctica de hoy  “Tal vez hoy, tal vez mañana, veas tu propia transfiguración” ser uno con Dios, es ser uno con una luz infinita, uno con un Amor todo abarcante e incluyente.

PRÁCTICA LARGA:

La práctica de esta lección, también es única y diferente a todas las que hemos visto hasta ahora.
En primer lugar damos un salto de 15 a 30 minutos, en una sola práctica de meditación.
En segundo lugar, no tiene una estructura, no cuenta con instrucciones específicas de como hacer la meditación.

“dedica media hora al pensamiento de que eres uno con Dios. Ésta es la primera vez que intentamos llevar a cabo una sesión prolongada para la cual no se establecen reglas ni se sugieren palabras especiales con las que dirigir la meditación.”

Algunos se preguntaran, ¿como es posible, que en la meditación más larga e importante que me proponen hasta ahora no tenga instrucciones?!
¿Como es posible que haga una meditación en la que busco unirme con Dios y quizás Dios se me revele, y no tenga un libreto para ello?

La lección no nos da una respuesta. Pero el Curso sí que nos la puede dar. En primer lugar, Dios no lo podemos definir con las palabras de este mundo. Las palabras son símbolos de símbolos, y por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad. Solo podemos decir  Dios ES y guárdanos silencio. Por la misma razón  que no podemos definir a Dios desde este mundo, no podemos tener un libreto específico para comunicarnos con Dios, pues finalmente es Él Quien da el último paso cuando nos aproximamos a Él con amor y devoción.

El Curso nos entrena para deshacer todos los obstáculos que nos impiden experimentar el Amor. Pero ¿cuando y como nos fundimos con la Fuente de todo el Amor? solo lo sabe Dios, y no nosotros, desde nuestra limitada percepción del mundo.

“Hoy confiaremos en que la Voz de Dios nos hablará cuando lo crea oportuno, seguros de que no habrá de fallar. Mora en Él durante esa media hora. Él se encargará del resto.”

El pasaje bíblico de la transfiguración tiene dos elementos centrales:
1. Jesús se dispone a orar. Suponemos que Jesús utiliza la más elevada oración, que es la oración de la gratitud. (recordemos la lección de ayer).
2. Dios desciende sobre Jesús en forma de nube, y lo reconoce como Su Hijo.
El uno asciende con la oración, el otro desciende en respuesta a la oración. El Amor siempre responde al llamado del Amor. Es un encuentro santo. El más santo de todos los encuentros.
Así que nos parece inimaginable que Jesús nos pregunte, minutos antes de esa experiencia, ¿cuáles son las instrucciones para un encuentro así.? Simplemente te entregas a la experiencia, lo que vaya a suceder, es la Voluntad de Dios.

Además no estás carente de herramientas, y de preparación: Tienes las instrucciones y la práctica de las lecciones anteriores, ya sabes como aquietarte y entrar en silencio, y sabes pedir la ayuda y la orientación de Jesús y del Espíritu Santo.

También es posible que hagas la práctica durante la media hora que nos proponen y sientas que no haya ocurrido nada.

“¡El beneficio que ello te ha de aportar no será menor porque creas que no está pasando nada.”

“Quizá no estés listo hoy para aceptar estas ganancias. Pero en algún punto y en algún lugar, llegarán a tu conciencia, y no podrás sino reconocerlas cuando afloren con certeza en tu mente.”

“Tal vez hoy, tal vez mañana, veas tu propia transfiguración en el espejo que esta santa media hora te presenta para que te mires en él.”

“Considera esta media hora como el regalo que le haces a Dios, con la certeza de que lo que Él te dará a cambio será una sensación de amor que sobrepasa tu entendimiento; una dicha tan profunda que excede tu comprensión y una visión tan santa que los ojos del cuerpo no la pueden ver.”

“Sin embargo, puedes estar seguro de que algún día, tal vez hoy, tal vez mañana, entenderás, comprenderás y verás.”

En otras palabras, si piensas que no lo lograste hoy, esa creencia no impide que tu habites en Dios, y si te haces el propósito de ser uno con Dios, el día que lo experimentarás será tan inevitable y tan inequívoco como el Amor que eres.


PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:

Repite cada hora para tus adentros:

“Que no me olvide de que soy uno con Dios, en unión con todos mis hermanos y con mi Ser, en eterna paz y santidad”

La lección de hoy es una maravillosa oportunidad de volver a la unicidad de lo que soy, uno con Dios, uno con todos mis hermanos, lograrlo me conduce a estados de una paz y una dicha que no son de este mundo, pues son la expresión de un encuentro largamente esperado, sustentado en la certeza que el Amor está destinado a encontrarse consigo mismo y extenderse eternamente, y que no puede ser de otra manera, pues el Amor es lo único que existe, y que seguirá existiendo por siempre jamás.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


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